La canción de la sirena

El emperador de china

Fay Ku

Marco Denevi. Cuando el emperador Wu Ti murió en su vasto lecho, en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo fue Wang Mang, el primer ministro, hombre ambicioso que aspiraba al trono. No dijo nada y ocultó el cadáver. Transcurrió un año de increíble prosperidad para el imperio. Hasta que, por fin, Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto pelado del difunto emperador. “¿Veis?—dijo—. Durante un año un muerto se sentó en el trono. Y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser emperador.” El pueblo, complacido, lo sentó en el trono y luego lo mató, para que fuese tan perfecto como su predecesor y la prosperidad del imperio continuase.

Etiquetado con:

No soy un hombre real

Yusuf Karsh

__No soy un hombre real. No soy un hombre como los otros, un hombre con huesos y músculos, un hombre generado por hombres. Yo soy__ y quiero decirlo a pesar de que tal vez no quiera creerme__ yo no soy más que la figura de un sueño. Una imagen de Shakespeare es, con respecto a mí, literal y trágicamente exacta. ¡Yo soy de la misma sustancia de que están hechos los sueños! Existo porque hay uno que me sueña, hay uno que duerme y sueña y me ve obrar y vivir y moverme y en este momento sueña que yo digo todo esto. Cuando ese uno empezó a soñarme, yo empecé a existir; cuando se despierte cesaré de existir. Y soy una imaginación, una creación, un huésped de sus largas fantasías nocturnas. El sueño de este uno es tan intenso que me ha hecho visible incluso a los hombres que están despiertos. Pero el mundo de la vigilia no es el mío. Mi verdadera vida es la que discurre lentamente en el alma de mi durmiente creador.

Giovanni Papini

Etiquetado con:

Llaves y cerraduras

Giuseppe Arcimboldo

El mundo entero no es más que un montón de llaves y una colección de cerraduras. Son cerraduras el rostro humano, el libro, la mujer, cada país extranjero, cada obra de arte, las constelaciones celestes.

Son llaves las armas, el dinero, el hombre, los medios de transporte, los instrumentos musicales, la palabra. Lo único que nos pide una llave es que sepamos utilizarla. La cerradura, que sepamos servirla. Una cerradura sin llave es un secreto que descubrir, una oscuridad que iluminar, una inscripción que descifrar.

Una llave sin cerradura es una invitación al viaje. Debe recorrer el cielo y la tierra con su llave en la mano, probándola con todo lo que tenga aspecto de cerradura.

Michel Tournier

Etiquetado con:

Verdades

Niels Bohr. Existen dos clases de verdades. Las verdades superficiales en las que queda evidente que lo contrario es incorrecto y las verdades profundas en las que lo contrario es igual de correcto.

Imagen Rembrandt



Etiquetado con:

Hechicera

Salvador Dalí

Un día, me dio por transformar cosas pequeñas; transformaba un dolor en coma; convertía un alivio en signo de exclamación; transformaba una esperanza en interrogación. Me gustó. Me sentí medio hechicera.

Lygia Bojunga Nunes

Etiquetado con:

Los indios de México: Historia de Nuipashikuri

Jose Pablo Fernández Cueto

Fernando Benítez. La diosa Nakawé, no sé por qué razones había castigado a Nuipashikuri dándole a su miembro viril un tamaño de cien metros. Nuipashikuri lo llevaba enrollado a la cintura y, como todavía le sobraba un pedazo, lo cargaba en un cesto sobre sus espaldas. Y no pudiendo acostarse con las mujeres agujereaba los árboles que entonces estaban cerrados, y cuando hubo acabado de agujerearlos la Diosa Nakawé le dijo que abriera a una muchacha llamada Takumari, y llegó Nuipashikuri donde estaba la palma Takumari y en vano trató de abrirla porque esa palma tiene encima muchas faldas y camisas.

Entonces Takutzi Nakawé habló con Apú, la mujer errante, y le dijo:

__ Mira, este Nuipashikuri ya hizo muchas barbaridades. Abrió todos los árboles y está como loco. Ponle unos dientes de tigre o de lobo a tu vagina y trózale su miembro para que pueda acostarse con las mujeres.

Apú cumplió las órdenes de Takutzi Nakawé y al poco tiempo encontró a Nuipashikuri. Apú forcejeó con él dándosela de señorita, haciéndose de papeles, y pasado un buen rato le dijo:
__ Bueno, sí me dejo, pero no te vaya a pesar después. Es muy buena mi cosa pero es muy dolorosa.

__ Yo lo que quiero es que tú condesciendas conmigo. Lo demás no me importa – respondió Nuipashikuri mientras que de su miembro salía a chorros el semen y, al tirarse en el suelo, del semen nacían los caracoles llamados en huichol kurupushi.

__ Estás lleno de animales – le dijo Apú -. De caracoles, de gusanos, de comejenes, y yo me dejaré con una sola condición: la de trozarte tu miembro.

Nuipashikuri se rió a carcajadas:

__ He andado mucho por el mundo, he abierto los árboles del monte y nunca me ha pasado nada. ¿Qué puedes hacerme tú?

Apú abrió las piernas, el miembro de Nuipashikuri se desenrolló como una enorme serpiente y al primer envión Apú apretó las piernas y el miembro cortado cayó al suelo transformándose en el ciempiés muishaka.

Nuipashikuri arrancó a lo más que podía correr dando unos gritos horribles:
__ He hallado una loba que me ha trozado mi junari.

Entonces Nakawé habló con Kauimalli, un hombre antiguo, y le dijo:

__ Mira, tú eres un sabio y puedes tumbarle los dientes a esa loba.

__ Yo haré lo que tú mandes, bisabuela Nakawé. Apú y Nuipashikuri serán la madre y el padre de los huicholes.

Kauimalli se fue por los barrancos:

__ Apú, Apú – gritaba -, yo soy Nuipashikuri, respóndeme.

Ella, empicada, le respondió:

__ Aquí estoy esperándote.

Kauimalli apareció entre los árboles. Forcejearon los dos y luego, protegiéndose su miembro viril con el cuerno sagrado de Tamatz Kallaumari, rompió los dientes que defendían su vagina.

Apú fue violada por primera vez y sintió dolor. Kauimalli le dijo a Takutzi Nakawé:

__ Ahora sí, Takutzi Nakawé, ya están cumplidas tus órdenes, ya salí de este compromiso.

Entretanto, Nuipashikuri andaba necio detrás de Apú hasta que un día se encontraron solos y él volvió a decirle que lo quería de vuelta.

__ Pues sí – le contestó Apú -, ya vencida con tanto ruego.

__ Pero esta cosa la haremos por derecho. Tú andas vagando y yo también ando vagando. Es tiempo de fijarnos en alguna parte.

El día que se ocuparon le dijo Apú a Nuipashikuri:

__ ¿Qué va a suceder conmigo?

__ Va a suceder que te llenarás y tendremos familia.

__ Está bien, pues, ya me tocaría esa suerte. Sólo quiero saber cómo haremos para mantener a la familia.

__ Ya veré como. La cosa es que haiga una nueva generación de huicholes.

A los cInco días Apú estaba llena y le dijo a Nuipashikuri:
__ Me siento mal.

__ No tengas pendiente. Somos de buena madera y podemos resistir lo que venga.

Cuando se sintió muy grave, la señora Apú salió afuera, donde crecía el árbol llamado Pai, se sentó en cuclillas agarrada del árbol y ya pegó un grito la niña. Nuipashikuri tomó unas ramas del Pai, les sacó filo y con ellas trozó el cordón de la niña. Como estaba desnuda y en ese tiempo había muchos tigres, lobos, mapaches y tejones, Nuipashikuri los mataba y arropaba con su piel a la niña. Al año volvió a llenarse la señora Apú y esta vez tuvo un niño. Crecieron pronto. La niña de diez a doce años, el niño de doce a trece, y ya dijeron sus padres cómo le iban a hacer para que hubiera una nueva generación. Idearon acostarlos juntos y de ahí empezaron a nacer los huicholes.

Etiquetado con:

Crónica de Indias

Publicado en Versos anversos, conversos, transversos, inversos, perversos por Ea Pozoblock en Abril

… Porque como los hombres no somos todos muy buenos…

Bernal Díaz del Castillo

Después de mucho navegar por el oscuro océano amenazante

encontramos

tierras bullentes en metales, ciudades

que la imaginación nunca ha descrito, riquezas,

hombres sin arcabuces ni caballos.

Con objeto de propagar la fe

y quitarlos de su inhumana vida salvaje,

arrasamos los templos, dimos muerte

a cuanto natural se nos opuso.

Para evitarles tentaciones

confiscamos su oro;

para hacerlos humildes

los marcamos a fuego y aherrojamos.

Dios bendiga esta empresa

hecha en su nombre.

Jose Emilio Pacheco

Etiquetado con:

Destino

Bao Pham

William Blake. Inútil vivió esa resplandeciente mujer; acaso sólo vivió para nutrir a los gusanos, ya muerta.


Etiquetado con:

Bíblica

Caravaggio

Juan José Arreola. Levanto el sitio y abandono el campo… La cita es para hoy en la noche. Ven lavada y perfumada. Unge tus cabellos, ciñe tus más preciosas vestiduras, derrama en tu cuerpo la mirra y el incienso. Planté mi tienda de campaña en las afueras de Betulia. Allí te espero guarnecido de púrpura y de vino, con la mesa de manjares dispuesta, el lecho abierto y la cabeza prematuramente cortada.

Etiquetado con:

Problemas del Infierno

Bosh

Una vez cada cien mil años los demonios autorizan ochenta suicidios en el infierno. Nadie sabe quiénes serán los elegidos, y todos los habitantes bullen en adulación para los torturadores, intrigas y mala fe entre los torturados. El sector radical de los ángeles ha hecho pública su protesta a fin de que Dios, en Su Infinita Bondad, presione a los demonios. Porque no está bien que a la tortura de la infinitud se añada el castigo mediante la esperanza.

José Emilio Pacheco

Etiquetado con: