Archive for Mayo 24th, 2008
Nota para un cuento fantástico

Jorge Luis Borges. En Wisconsin o en Texas o en Alabama los chicos juegan a la guerra y los dos bandos son el Norte y el Sur. Yo sé (todos lo sabemos) que la derrota tiene una dignidad que la ruidosa victoria no merece, pero también sé imaginar que ese juego, que abarca más de un siglo y un continente, descubrirá algún día el arte divino de destejer el tiempo o, como dijo Poetr Damiano, de modificar el pasado. Si ello acontece, si en el decurso de los largos juegos el Sur humilla al Norte, el hoy gravitará sobre el ayer y los hombres de Lee serán vencedores en Gettysburg en los primeros días de julio de 1863 y la mano de Donne podrá dar fin a su poema sobre las transmigraciones de un alma y el viejo hidalgo Alonso Quijano conocerá el amor de Dulcinea y los ocho mil sajones de Hastings derrotarán a los normandos, como antes derrotaron a los noruegos, y Pitágoras no reconocerá en un pórtico de Argos el escudo que usó cuando era Euforbo.
Hienas y gorilas

JC Pozo. Érase y sigue siendo un cuento de nunca acabar en el reino de las Hienas y los Gorilas. Ellas, babeantes limpian de cascajo humano los valles para conservarlos y que se vean hermosos; ellos, se encargan de tapizarlos de nuevo con los cuerpos de los rebeldes de libre espirítu para mantener sus bestias gordas y serviciales.
El lugar es de inusitada belleza y está sumido en una eterna primavera. La tierra se fertiliza en ciclos constantes con el único órgano que las bestias no se atreven a devorar porque las envenena: El Corazón.











