Me sabe a)mar

Mi esposo no era mimético


Tamara de Lempicka


Mi esposo no era mimético

Seguro mencionarás los juegos de guerra de los

que me quejaba siempre al ocurrir cada noche

con los tableros extendidos y las alfombras y

las pequeñas lámparas y cigarrillos como

supongo la tienda de campaña de Napoleón,

¿quién podía dormir? De todas formas mi

esposo era un hombre que sabía más de la

Batalla de Borodino

que del cuerpo de su esposa, ¡mucho más!

Las tensiones ahogaban los muros y el techo,

en ocasiones jugaban desde el viernes por

la noche hasta el lunes al amanecer, él y sus

paliduchos resentidos amigos.

Sudaban muchísimo. Se alimentaban de su

propia hambre.

Los celos

jugaron una parte importante en mi relación con la

Batalla de Borodino.

Detesto esto.

¿En verdad?

Por qué jugar toda la noche.

El tiempo es real.

Es un juego.

Es un juego real.

¿Estás citando?

Ven.

No.

Necesito tocarte.

No.

Sí.

Esa noche hicimos el amor “como se debe”,

algo que aún no intentábamos a pesar de

llevar seis meses casados.

Anne Carson

 

This entry was written by Ea Pozoblock and published on 23, 2009 at .. It’s filed under De los poetas serà el reino de los senos and tagged . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 98 seguidores