Me sabe a)mar

Hermano loco


Killnoir

Un día el lobo se dio cuenta de que los hombres lo creían malo.

- Es horrible lo que piensan y escriben – exclamó.

- No todos – dijo un ermitaño desde la entrada de su cueva, y repitió las palabras que inspiró San Francisco. El lobo estuvo triste un momento, quiso comprender.

- ¿Dónde está ese santo?

- En el cielo.

- ¿En el cielo hay lobos?

El ermitaño no pudo contestar.

- ¿Y tú que haces? – preguntó el lobo intrigado por la figura escuálida, los ojos ardidos, los andrajos del ermitaño en su duro aislamiento. El ermitaño explicó todo lo que el lobo deseaba.

- Y cuando mueras ¿irás al cielo?- preguntó el lobo conmovido, alegre de ir entendiendo el bien y el mal.

- Hago lo que puedo por merecer el cielo – dijo apaciblemente el ermitaño.

- Si fueras mártir, ¿irías al cielo?

- En el cielo están todos los mártires.

El lobo se le quedó mirando, húmedos los ojos, casi humanos. Recordó entonces sus mandíbulas, sus garras, sus colmillos poderosos, y de unos saltos devoró al ermitaño. Al terminar se tendió en la entrada de la cueva, miró al cielo limpiamente y se sintió bueno por primera vez.

Manuel Mejía Vallejo

 

This entry was written by Ea Pozoblock and published on 29, 2009 at .. It’s filed under El olvidado asombro and tagged . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

3 pensamientos en “Hermano loco

  1. excelente!

  2. Gracias Zoe

  3. Esa historia es quizás mi fábula favorita, grato recuerdo trajiste a mi mente con ella.

    Saludos.

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