El pescador y la sirena

Dean Agar

Nació en el mar, en cuna de coral.
Subía a la luz nomás para cantar.
Qué iba a saber que no era de verdad;
que era más bien un mito nada más.

Se fue de ahí queriendo comprobar,
que más allá del mar no había más.
Nadó y nadó y las olas la llevaron
donde la tierra se junta con el sol.

De pronto vio a lo lejos las gaviotas.
Y vio acercarse a un bote de motor.
Sería el cansancio o que era muy curiosa,
pero, de ahí, ella no se movió.

El pescador que pronto fue a su encuentro,
le ofreció su mano sin temor.
Ella subió contenta a conocerlo
y enamorados quedaron los dos.

Desde la playa se escuchó una voz:
“!Una sirena!. ¡Ahí, junto al pescador!”.
Creció la gente y con ella los rumores,
y una gran flota a su encuentro se embarcó.

El pescador supo que iría a pasar.
Sabía muy bien como es la humanidad.
La regresó con lágrimas al mar,
pues ese amor, ahí no se podía dar.

Ella le cantó antes de despedirse.
Y al arribar las lanchas de motor,
meciéndose sobre círculos de plata,
vieron el bote vacío del pescador.

Y más allá donde viven las sirenas
llegó nadando el joven pescador.
Vivió feliz durmiendo ahí en la arena
y despertando con el canto de su amor.

JCPozo