Hay un hombre
con tres dedos
en una mano sola,
un garfio, pocos dientes,
mirada viscosa, medio enano.
Se acerca y me dice
que quiere tocar mi cosa.
Está loco!
Yo no tengo una cosa entre las piernas;
tengo un clítoris,
una vagina sudorosa
con dos labios
y una lengua de leche
que a veces aparece.
El hombre
ya no quiere tocarme
no quiere verme más.
Se ha ido
y me ha llamado loca
