Hoy yo estaba descansando en mi rincón oscuro cuando oí pasos que se acercaban. ¿Otro, que descubriría mi escondite y venía a adorarme? ¿En qué tendría que metamorfosearme esta vez? Miré hacia el corredor y vi a la pobre criatura. Era peludo, caminaba en dos pies, en sus ojos hundidos había miedo, esperanza, amor y su hocico parecía sonreír. Entonces, por cortesía, me levanté, adopté la forma de un gran chimpancé y fui a su encuentro.
Cortesía de Dios
31 ene
This entry was written by Ea Pozoblock and published on 31, 2011 at .. It’s filed under En la noche eterna, sufrir puede ser una patria and tagged Argentina.
Bookmark the permalink.
Follow any comments here with the RSS feed for this post.

Gracias por rescatar esta joya