Un día le preguntaron a Diógenes dónde quería que lo enterraran al morir.
- Quiero que me dejen tirado en el campo – respondió.
-¡Cómo! – intervino alguien presente -. ¿Quieres que te devoren los pájaros y los animales salvajes?
- Que me dejen con mi bastón, así podré ahuyentarlos.
-¡Ahuyentarlos! – exclamó otra persona-. Si estás muerto, no sentirás nada.
- Entonces – dijo Diógenes – qué importa que los pájaros me devoren.
Heinrich von Kleist