Grzegorz Momo
“Amodos, la ciudad que tan febrilmente enriqueciera en los últimos años, ha quedado reducida a unos cuantos restos carbonizados. Sus ciudadanos forman un gigantesco grupo errante que vaga entre las poblaciones vecinas en busca de asilo.”
Dicen que los amodienses, quienes alguna vez hicieron gala de confiar ciegamente en la técnica y sus números, cayeron en la desidia. Los adultos se comportaban como adolescentes cuya única diversión fuera consumir alcohol en exceso y los jóvenes como niños consentidos. Dicen que se jactaban de haber dominado la naturaleza de modo definitivo y completo. Dicen que mentían, que en Amodos, de una madre que murió en el parto y un humilde acordeonista, había nacido un niño a quien le fue otorgado el poder de generar electricidad.
Algunos opinan que tal poder nació junto al niño y fue espontáneo en él, otros que lo llevaba en sus genes. Y existe todavía un tercer grupo afirmando que el padre se lo habría legado antes de morir a través de una melodía que interpretara en su acordeón y que ahora está perdida ya que, la única víctima en la destrucción de Amodos, el único mártir, fue aquel niño, ya hombre, a quien en su ciudad tanto los particulares como las empresas y el gobierno requerían, a causa de su don, sin descanso. Con infinita paciencia habría advertido a sus conciudadanos el peligro que tan extraordinaria concentración de energía podría acarrear. En cuanto presintió, con varias horas de anticipación, aquella terrible tormenta de viento, agua y rayos dio la alerta y, para que contaran con más tiempo en orden de evacuar la ciudad, opuso su poder a la furia de los elementos, conteniéndolos hasta que éstos lo vencieron.
Dicen que en lo más profundo de las sierras que bordean los escombros aún humeantes de Amodos se esconde una mujer hermosa, que un hijo del héroe crece en su vientre, que se organizan partidas de caza para localizarla.
Qué honor!!!
Muchísimas gracias por esta alegría
Patricia
Nasello: una escritoria con potencia y letras genuinas.
Holocausto es un texto que desborda pasión!
FELICITACIONES PATRICIA
No hay por qué agradecer. El texto es magnífico
Escarcha, Ea, me enorgullecen vuestros conceptos, gracias