Emma Jonsson Dysell
Perdón por aquello. Debí decir algo de esto. Había una luna llena. El estaba detrás de mí. Me tocaba los senos. Estábamos en el jardín. Había un olor a tinta. El quería ser cocinero en un transatlántico. El venía de una familia de repartidores. Repartían de puerta en puerta. Se llamaban “Madres e Hijos”. El era joven. La luz de la ventana se apagó. Mi madre miró hacia abajo. Debí decir algo de esto. El estaba detrás de mí. Me tocaba los senos. Perdón por esto.
*
Mi madre estaba en el jardín. Había luna llena. El estaba detrás de ella. Le tocaba los senos. Quería ser cocinero en un transatlántico. Me paré junto a la ventana y miré abajo. Perdón por esto. Perdón por aquello. Debí decir algo de esto. Perdón por aquello.
*
Perdón por esto. Había un olor a tinta. Estaban en el jardín. La luz de la ventana se apagó. Miramos hacia abajo. La madre de él era cocinera en un transatlántico. El era joven. El estaba detrás de ella. Le tocaba los senos. Había luna llena.
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Estoy detrás de ella. Le toco los senos. Quiero ser cocinero en un transatlántico. La luz de la ventana se apaga. Miro arriba. Hay un olor a tinta. Perdón por esto.
*
Estoy en el jardín. El está detrás de mí. Me toca los senos. La luz de la ventana se apaga.
Es circular como la luna llena y como los senos. Da la vuelta alrededor como el rumbo del transatlántico. Se sitúa detrás y aparece en el jardín. Buen texto, gracias por traerlo aquí.
Salud
Francesc Cornadó
Harold Pinter, genio!