Raquel Balencia
Una chica estadounidense se tomó por juego una Viagra y tuvo una erección fantasmal. Pese a que los médicos han advertido que cuando el miembro permanece en tensión más de cuatro horas seguidas hay que acudir a un servicio de urgencias para evitar daños irreparables en el tejido de la uretra, la joven no fue al hospital hasta el tercer día, presa ya de unos dolores insoportable en el pene hipotético aparecido tras la ingestión de la pastilla eréctil. Dado que los facultativos no sabían cómo detener aquella erección inexistente, pasaron todavía unas horas preciosas antes de que al jefe de urología se le ocurriera proponer a la chica una eyaculación fantasmal para acabar con aquel caso de priapismo extravagante. Los padres, que eran mormones, se opusieron a que la joven se masturbara, pues además de no estar de acuerdo con el onanismo en general, les parecía que éste podría ser más condenable si se practicaba con un miembro ilusorio. Un médico muy culto que había ese día de guardia intentó explicarles que el miembro masculino objeto de la masturbación es siempre imaginario, aun cuando se pueda tocar. Pero no hubo forma de sacar a los padres de sus trece y el hospital tuvo que conseguir una autorización del juez para proceder a la descarga imaginaria, en el caso de que haya alguna que no lo sea, cesando de inmediato los dolores de la joven y desapareciendo al instante el miembro falso, si hay alguno verdadero.
La noticia es que han congelado el semen quimérico obtenido de la eyaculación irreal y ahora pretenden fecundar con él un óvulo aparente para obtener un embrión fantasma. Si los fundamentos teóricos no fallan, podrían conseguir un individuo invisible. A mí, personalmente, me parece que eso no tiene ningún mérito. Lo novedoso a estas alturas sería fecundar a alguien real.
Juan José Millas
Excelente!!!
Yo creo que no hay nada novedoso en esta concepción fantasmagórica. Todos conocemos individuos fantasmas que han nacido de la intolerancia o el integrismo, que han nacido de semen quimérico o de una ovulación ficticia, estos seres los vemos cada día por televisión, son histriones que se dedican a la política-espectáculo, son vedettes de la maraña y el entuerto, que mienten y transforman la realidad porque ellos no son reales, son expertos en el arte del engaño, pues engañosa fue su gestación.
Salud
Francesc Cornadó
Lo asombroso, es que aún creamos en esas pantomimas. Gracias por tu comentario
Y más asombroso es que, no conformes con creer en los fantasmas mimos, somos necios a la existencia de otros que han sido engendrados por una inseminación similar; que han nacido para ayudarnos, para mostrarnos lo que es y no; para llenarnos de bien, de paz y, que por nuestra estúpida razón que jamás ha entendido ni entenderá nada, los hemos relegado a habitar en el inconsciente de donde a veces salen para alertarnos de su esencia en los sueños o en mitad de una canción o un pasaje musical con sus filigranas coloridas y danzantes. A su llamado hacemos caso omiso y ante su radiante luz, cerramos puertas y ventanas.
¿Cómo podemos vivir con nosotros mismos? No. No es fácil.
¡Ay, raza!