Me sabe a)mar

Paciente pero sin vueltas, Brenda Bozac

Billy Kidd

Los días de mucho calor le parecían terriblemente abrumadores, se ponía de mal humor, gritaba a sus empleados, y no había ni una muestra de afecto para su familia. Su mujer, cansada de este estado de ánimo que iba y venía como el clima, se decidió a comprar un aire acondicionado, pero el humor de su marido no cambió. Por el contrario, se lamentó por los gastos.

La mujer, con paciencia, cambió el aire acondicionado por ventiladores medianos para las habitaciones. A su marido tampoco le gustó.

Entonces ella decidió un último cambio.

Cambió a su marido.


This entry was written by Ea Pozoblock and published on 8, 2011 at .. It’s filed under En la noche eterna, sufrir puede ser una patria. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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