Latomías, jardín cerrado, cavernas, vergeles de calabozos, delicado murmullo de la fuente de venus, lianas. Era aquí, en estas canteras abandonadas, donde se encerraba a los prisioneros. El aire denso, pesado y húmedo, estaba espantosamente saturado del perfume del azahar. Hemos mordido unos limones poco maduros; se aplacaba de pronto el primer sabor, intolerablemente ácido, luego, sólo quedaba en la boca un perfume inverosímilmente delicado. Es un lugar de estupros, de asesinatos, de pasiones abominables; uno de esos jardines subterráneos de que nos hablan los cuentos árabes y donde Aladino busca frutas que son piedras preciosas, donde el primo del calender se encierra con su hermana y amante; donde la mujer del Rey de las islas acude de noche junto al esclavo negro herido al que mantiene en vida con sus encantamientos.
Jardín inverosímil, André Gide
11 jul
This entry was written by Ea Pozoblock and published on 11, 2011 at .. It’s filed under El olvidado asombro and tagged Francia.
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Un placer!