Me sabe a)mar

El Dominó, JCPozo

Anakin Sk

Un Sábado en el Distrito Federal

Aquellas épocas… cuando los amigos se juntaban.


Bajo la luz de una lámpara que se venía colgando del techo al centro de una mesa cuadrada, los cuatro amigos daban su venia para que el juego comenzara.
- ¡Sale la chuleta!

-¿Quién tiene la caja de cocas?

-¡Vamos pues, maletas!

-De seguro Kiko y su ya legendaria pen…dejadez.

-¡Ups, disculpen!

-¿No les digo?

-Órale, güey

-“¡Agárrense, pues, que la primera mano empieza una vez que yo eche al frente… uff, como pesa, la mula de seis!

Mientras desfilaban las fichas, nuestro amigo el gordo, afamado invocador de la Calamidad, jugaba carambola solo en una alejada y encendida mesa de billar.
…Acá, nada más las voces del juego se oían:

-¡Ahí les va un duque!

-¡Yo les pongo el pito, para abrir!

-No, muchacho…yo te doy, así. Al duque, uno de tripas, para que se indigeste.

-Y ¿qué dijiste?, éste ya se la tragó.

-No señores, mi compañero es un zorro de las fichas.

-Y por lo visto, ¡auch!,el pito dolió.

-Nada de eso.

-¿No? Tu cara te delató.

-¡Qué va!, puro blof. Y aparte, tengo compañero…

-Y que sííí juega.

-¡No hay apuro, pareja! aquí, no hay dolor.

-Entre que son peras o manzanas, yo mejor me pongo así.

-¡Pusilánime de Kiko, se acuesta con la güera, señores!

-¡Ay, Panchito, bendito¡ De haber puesto la indicada nos ensartan.

-Ni que lo digaas.

-¡No, qué bárbaro, Kiko, por favor, ¿qué haces, compadre?! ¡¿Qué demonios, haces, carajo?!; tiras ésa y adiós… se las dejábamos ir!

-Iiii, de veras, ¿verdad?

-¡Mira, mejor échate otra, a ver si briago juegas mejor!

-¡Uy! Fricciones deportivas…

-Oye, Enrique, ya veo el encabezado que luego nos va a pintar Luis: Kiko el conspirador

-Caray, Luis, esta noche se me hace que te viniste nada más a lamentar

-Y ya con tu mula ahorcada,…no, no, muchacho, de plano están para llorar.

-¡Sí, pero vean con quien me tocó!

-Claro, güey, el árbitro es el culpable.

No, pero ¡con una chingada… para que quiero tener estos juegazos de arranque, si voy contra dos enemigos y un traidor! ¡Me cae, pinche Kiko que si vas a seguir nomás de pone fichas, ¡¡carajo!!, mejor deja que juegue el gordo!

-¡Ese mi Charlie, bien hecho, campeón, ganamos de nuevo!

-Esto se vuelve cada vez más aburrido; de plano no hay pelea

-Aunque es divertido estar a lado de nuestro buen amigo: Monsieur La Cajetié.

-A ver cocineros, aprisita con esa sopa…. ¡Ja, ja, ja!

-Anda ríe, ríe ahora que puedes. Cuando te toque jugar con este bruto a ver si te ríes; a ver que tan divertida se te hace la noche

-¡Eso compañero, sácalos de quicio!

-No se amuine, mi Luis. En ésta nos emparejamos, ya verás

-Nada más fíjate en lo que haces, güey

-A ver… los perdedores, órale, esas copas, yendo y viniendo, por favor

-Bueno, sólo porque esa voz me agrada…voy de volada

-Bueno, mi querida víctima de la incertidumbre”, le dije a Luis cambiándome de lugar con la intención de hacer pareja con él, “se acabó tu sufrimiento; ahora nos toca a nosotros dejarlos en zapato

-Ah, ¿te pones contento, eh?

Mientras tanto, en su rincón, el gordo disparaba cada vez con mayor furia el taco. Resentía no ser él el protagonista y se estaba pudriendo de hastío. ¡¡Reventaban las bolas de billar!!
Acá…

Kiko ya traía los rones y fue él quien nos dio aviso:

-¡Ey güey, ahí viene!

El gordo salió de su madriguera, se acercó a nuestra mesa y exclamó con voz fuerte para que todos lo oyeran:

-¡Oye, Luis!, no sé si sea verdad lo que por ahí dice la gente…

-¿Qué, dice gordo?

-Ahí tú me dirás si tienen razón o no

-¿Qué, pues?

-¿Es cierto que a tu vieja…

-¡¡Uuuy!!

-Ahí va el avispón preparando el aguijón

-¡Aguas, gordo, con lo que digas!”

-¡Oh, déjenme terminar! Solamente quiero saber si es verdad o no. Por eso le pregunto a Luis, ¿a ustedes qué…?

-Desembucha ya de una vez

-Porque, ¿ quién va a saber más, a ver, ustedes o Luis?

¡Yaaa, pues!

-Bueno, tranquilos, tranquilos. Oye Luis, ¿es cierto, que a Luli le pusieron… ¡El Chile!?

-¡Másque…dito que te van a oír!”

-¡No lo dudo!

-¡¿Cuántos fueron?!

-¡Ey, con ella ni se metan, hijos del diablo! ¡Mucho cuidado, ¿entienden?…por ese camino no anden!

-Oh, espérate Luis, ¿a dónde vas?

-Ahorita vengo, que ya me anda del cuerpo. Pero cuidadito con eso, ¿eh?

El gordo aprovechó el camino libre y lo seguimos.

-Oigan… ¿todos conocen a Luili, ¿no?

-Claro, gordo, hasta en sueños

-Al pobre de Luis me lo trae pen…ciego

-¿Qué la muchacha no tiene una reputación medio turbia?

-¡Ay, amigo!, con ese cuerpo…a cualquiera se le enturbia la reputación”

-Su cara dice que más ha de ser el remordimiento

-¿De dónde le vendrá esa famita de darlas pronto?

-Que dizque de un rumor que surgió por ahí

-¿Rumores?, ja, que raro

-Alguien, quién sabe quién, la vio con otro…

-Clásico. Y ahora, ya todo el mundo la ha visto en diferentes lugares y cada vez con un muchacho distinto

-Y poniéndole gorrito al niño

-Ja, ja, ja.

-Pues, sí; y lo curioso es que nunca la ven con Luis

-Casi no salen

-El papá de ella no lo quiere

-Ey, no lo culpo

-Es muy estricto

-¡Bah!, valiente disciplina

-Que dizque es un general

-Y como es, Luis…

-¡Agárrate!

-¡Ssh!, ahí viene

Luis se sentó dispuesto a jugar y no lo pude evitar:

-Oye gordo termina de contarnos, no nos dejes así

-Ahí vas, tú también

-¡Oh, deja que el gordo termine, pues! A ver, gordo ¿por qué le pusieron el chile?

El gordo esperó, elevando la tensión… Con su protuberante humanidad, agitó su cuerpo con los movimientos más obscenos de su repertorio más vulgar; y con su fino sentido de los tiempos, respondió:

-Pues le pusieron así… porque…. pues porque se la pasa… ¡piiique y pique!

-Ja, ja, ja

El carcajeo de los cuatro tronó como habían tronado las bolas de billar. Y ya inflado de protagonismo, el gordo continuó:

-Pero, no cualquier chile… sino ¡chile campanario!

-!¿Y eso, por qué?!

-¡Pues porque piiica, pica y repiiiica!

Enrique, exaltado de la risa, se aferró a la manga de Luis cayendo los dos de sus sillas…

-¡Suelo!

¡Ja, Luis! Azotaste como títere de mercado.

-Ah, pero no sueltas la maraca

-¡No, cómo va a ser, la vieja sí la suelta, pero la cuba… no, esa, nunca!

-¡Ya, cabrones… no frieguen la marrana; al próximo que se burle de mi vieja, me cae de madre, le sorrajo un cubazo en la mera jeta! ¡Bola de puñales! Al menos yo tengo una, no que ustedes…

El gordo no erraba:

-Pues entonces… ¡todos para una y una para todos!

-¡Ey, ey, ey!

-¡Ua, úa, úa!

El grupo se engranó en una lambada donde el gordo exageraba de manera grotesca sus movimientos sexuales. Lo seguimos, inconscientes.

-¡Ey, ey, ey!

-¡Ua, úa, úa!

-¡Ya, culeros! ¡Respeten, pinches beodos!

-Ya, ya, estuvo. ¡Ja… ay… ay!

-Si, ya…uff…. ¡ nos pasamos.

-Hagamos una tregua

-De acuerdo

-¡Silencio, pues!

-¡A jugar, se ha dicho!

…Se jugaba la última partida.

Era la mano del honor, todas las miradas estaban puestas en la última tirada. El que la ganara, se coronaría. ¡Campeón, de la noche! ¡Campeón de la semana! ¡Campeón!

Yo tenía el cierre en mis manos. La probabilidad estaba pareja; la mula de Luis, ya se había ahorcado; los otros, estaban algo secos de tinta.

-Se ve parejo

-Tú cállate, pinche gordo

-Si, ya hablaste de más, güey

De repente, sonó el eco de la calamidad escudriñando en mi subconsciente.

-Ah, qué risa con este gordo … Se la pasa… ¡piiique y pique!

Luis, no lo pensó.

-¡Te lo dije, cabrón!

De golpe, me vació su cuba, en la cara y la escena se congeló. Todos esperaban una reacción violenta, explosiva. El gordo, visiblemente agitado, gozaba el momento. Enrique, nervioso, se reía burlón. Miré a Luis; escruté en sus gestos; ambos bajamos la cara volviendo al dominó y con calma le digo:

-Está bien, Luis… si quieres que lo cierre… ¡lo cierro, compañero!; pero no es para que te encabrones

-¿A blancas?” cuestionaba, Kiko.

Y ganamos el juego.

This entry was written by JCPozo and published on 1, 2011 at .. It’s filed under En la noche eterna, sufrir puede ser una patria and tagged . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

4 pensamientos en “El Dominó, JCPozo

  1. Un gusto leerte!

  2. Me gustó mucho JC. No cabe duda que lo tuyo es la literatura guarra

  3. JCPozo en dijo:

    Gracias carnaval,
    Vientos por ese aliento!
    Soy solo una victima de advertencias biblicas:
    Tu sabes, guarro eres y en guarro…

    En fin, siempre placentero nadar por aqui.

  4. JCPozo en dijo:

    Hola, Patricia
    Quedo agradecido y honrado de recibir la visita de tan distinguida sirena.
    Un abrazo

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 98 seguidores