Me sabe a)mar

San Sebastián y los hugonotes, Giovanni Sagredo

Tenían los hugonotes, en una sala de Francia, una iglesia derruida, con un san Sebastián maltratado al que le faltaban la cabeza y un brazo.
El cura, tras la misa, les reprochó a los de la cofradía por qué dejaban al santo de este modo y los convenció de encargar uno nuevo.
El guardián y otros labriegos fueron a la ciudad y, tras hallar un escultor, le encargaron un san Sebastián.
- ¿De qué madera lo quieren?- preguntó el artífice
- De madera durable – dijeron – ya que después lo haremos dorar.
-¿Quienen que lo haga traspasado por muchas heridas?
Contestaron que sí.
-¿Quieren que lo represente vivo o muerto?
Los labriegos lo miraron desorientados. El primero dijo que no lo sabía; el segundo, que hacía falta volver y preguntárselo al cura. El tercero, queriendo hacerse el sabelotodo, aunque era el más ignorante, dijo.
- Me sorprende, hermanos que quisierais por esta duda volver a casa sin concluir el asunto.
Y dirigiéndose al escultor añadió.
- Hágalo vivo. Si el cura o los demás de la cofradía lo quieren muerto, lo matarán.

This entry was written by Ea Pozoblock and published on 6, 2011 at .. It’s filed under Los recuerdos del porvenir and tagged . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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