Me sabe a)mar

Sansho al encuentro de un estudiante, Zen

Kazuya Sakai

Cierto día, hablando con sus monjes, el maestro Sansho dijo:
- Cuando viene un estudiante, salgo a su encuentro sin intención de ayudarlo.
Al escuchar esto, el monje Koke dijo:
- Cuando viene un estudiante, no acostumbro salir a su encuentro, pero cuando lo hago, no cabe duda de que voy a ayudarlo.

Comentario de Genro: Un hermano dice No, el otro dice Si. De esta manera, ambos manejan el negocio que les dejó el padre, manejándolo y prosperando.

Comentario de Nyogen: Rinzai, el gran maestro de la dinastía Tang, murió el 10 de enero del año 867. Acababa de decir: Cuando yo haya muerto, no destruyáis mi Zen. mantened la enseñanza. Sansho, que era uno de sus discípulos, le preguntó:

- ¿Quién osaría destruir vuestro Zen?

- Si alguien te preguntara qué es el Zen – inquirió Rinzai- ¿qué le dirías?

Sansho gritó:

¡Hey!

El maestro, satisfecho con la respuesta, comentó:

- ¿Quién imaginaría que mi Zen puede ser destruido por este asno ciego? – y con estas palabras murió Rinzai.

El budismo se vale de palabras negativas para expresar la realidad. Es el único modo de evitar el enredarse con ellas. Al pedir Rinzai que no se destruyera su Zen, estaba postulando su Zen en forma dualística, de manera que Sansho se le unió en la misma forma de expresión. Cuando el maestro quiso volver a ver exactamente cómo ese Zen iba a sobrevivir, Sansho le ofreció una demostración vivida, y los mones reunidos testimoniaron la inmortalidad del maestro. Las palabras finales de Rinzai no eran sino alabanzas expresadas en forma negativa. El Zen no es algo que se pueda proveer de maestro a discípulo. La llama de un candelero puede ser apagada por el viento, pero una vez maduradas las condiciones arderá de nuevo, emitiendo la misma luz. ¿No se trata, después de todo, de la misma llama? Sansho no fue el único que aprendió el Zen de Rinzai, pero fue el único lo suficientemente valiente como para actualizarlo en presencia del maestro.

El koan de Sansho nos enseña que la mejor forma de ayudar que puede proporcionar el Zen es no ayudando. Muchas religiones preconzan la ayuda al prójimo. Como los rayos del sol inundan el jardín, así Sansho se encuentra con un estudiante sin pensar que lo va a ayudar. ¡Admirable muestra de una tranquila amabilidad!

Koke, en cambio, expresa su Zen en forma positiva, pero no contradice el de Sansho; antes bien, lo apoya desde un punto de vista opuesto. Lo positivo, sin lo negativo, puede volverse peligroso. Lo negativo sin lo positivo causa lentitud. Koke probablemento intentó llevar las riendas de control sobre el asno ciego

This entry was written by Ea Pozoblock and published on 30, 2011 at .. It’s filed under Los recuerdos del porvenir and tagged . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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