
David Choe
1900 en la Megaciudad Omega. El viejo sol se precipita sobre el horizonte para iluminar por 10 horas más el resto del planeta que sólo está cubierto por agua. En la Edad Contemporánea lo llamaban planeta Tierra. Hoy llamado planeta Agua.
La antigua patagonia argentina aglomera alrededor de mil millones de personas, mientras que unos dos mil millones se acomodan en la Megaciudad norte, o Alfa, antiguamente amazonia brasileña.
El agua potable, la energía y los alimentos frescos escasean, los pocos sembrados y pastoreos son vigilados desde los panópticos agrícolas por la Policía Militar Unida.
Las mareas negras contaminan poco a poco las costas con putrefactos cadáveres y miembros en descomposición que no han podido ser incinerados a tiempo. Cuadrillas clandestinas de infopobres se alimentan de los más recientes y la mafia de la marea comercia en el mercado negro trocando cyberbucks (dinero virtual) por miembros y cuerpos enteros a los necropornógrafos.
Las políticas de control de la natalidad, eugenesia, eutanasia y las bases de datos genómicas son estratégicas y privativas del Consejo del Mundo Unido.
La guerra en todas sus formas está prohibida aunque las lesiones que se ocasionen dos personas con o sin arma blanca están permitidas y desreguladas. Las armas de fuego están prohibidas para los particulares, las religiones no existen y la propiedad privada y la herencia fueron abolidas doscientos años atrás.
Las costumbres y usos sociales han cambiado mucho, o no. Todos practican crash looking desde sus monodepartamentos o desde las afueras de la megaciudad. Los cinturones de ciudades-satélite son la verdadera meca de esta actividad en permanente crecimiento. Los más buscados son los accidentes de los colectivos ya que los monocares solares no desarrollan gran velocidad. A esta misma hora todos los días cientos y cientos de personas se reúnen para presenciar algún espectacular incendio, choque o vuelco. Permanentemente las filmadoras encendidas y los objetivos dirigidos en busca de algún desquiciado crasher tras la fama o muerte instantánea. Los crashers que sobreviven son los ídolos de la excitada turba. Algunos sólo lo disfrutan hasta la guardia del Hospital Central acompañados por los aficionados al crash snuff que no pierden detalle.
En el Hospital también pululan los esbirros del sick snuff llamados en la Megaciudad Omega también “diabetes snuff” porque fue el primer caso conocido un pie diabético que se desprendió literalmente de un hombre al rozar con una pared. Aunque esta historia roza la leyenda. La diabetes tiene cura hace años y también el sida.
Tetas rebanadas, priapismo extremo, lesiones, infecciones, mutilaciones, todo abunda en las colecciones de los amateurs. Nadie ha podido todavía filmar un parto natural.
Los videos de crash snuff y sick snuff no pueden ser comercializados, sólo se permite su uso individual y privado.
La pornoablación fue una práctica que surgió a finales del s. XX y consistía en la manipulación y extracción de órganos internos en vida bajo influencia de drogas. Los que lo experimentaron aseguran haber llegado al umbral de la excitación sexual. Las carnicerías eran seguidas por raros episodios de canibalismo, sacrificios de animales, danzas y rituales brujeriles del medioevo. Aún con consentimiento y sin causar la muerte del extirpado, hoy está prohibida la pornoablación y penada retroactivamente su tentativa y ejecución. Todos saben que algunos miembros del Consejo practican la zooablación, bestialismo y también la pornoablación.
El innerporn surgió como una alternativa comercial del Hospital ante esta prohibición. Cualquier persona puede asistir a una cirugía o intervención médica, ver, tocar y oler órganos internos y tejidos luego de pasar un curso de instrucción básica en centros especializados.
La necrofilia es rara pero legal siempre y cuando haya habido vínculo demostrable y aséptico y se haya tramitado una petición premorten. En las costas se practica clandestinamente.
La gestación, embarazo y parto se realizan en ambientes controlados y cerrados bajo estrictas normas de procreación eugenésica. Los individuos de sexo hormonal masculino pueden optar libremente por la emasculación definitiva, vasectomía, cambio de sexo, eliminación, duplicación o clonación. En los individuos de sexo hormonal femenino está penada cualquier intervención o tratamiento que afecte su conducta o anatomía sexual sin una orden policíaco-judicial.
La heterosexualidad es bien tolerada, los hermafroditas, los crashers o “chocados”, deformes de todo tipo y los extirpados son los más buscados por los cazadores del morbo.
Aunque la pornografía y la prostitución están prohibidas se consiguen cintas de catfighting, spanking y fisting del s. XX en el Hipercentro por dos workbucks (créditos de trabajo). A veces vienen acompañados con un sobre de sales de litio o Prozac de regalo o drogas sexuales de dudoso vencimiento.
Sobreviven algunas prostitutas de carísima tarifa que permiten se les corte un dedo de la mano o del pie, a veces una oreja a cambio de ingentes sumas de cyberbucks, tratamiento, drogas y alojamiento bien alejado del contaminado aire y agua de la megalópolis, casi siempre en la zona más exclusiva de todo el planeta Agua: el delta del río Colorado, en donde viven los envidiados inforicos.
Esto es así porque lógicamente su vida útil es muy corta y los injertos y transplantes están muy controlados.
La transpolicía es un nuevo cuerpo de policía que se ocupa de los asuntos policiales y judiciales de travestis, transexuales, tranformistas y duplicados, cada vez más cerca de obtener plenos derechos civiles.
Enamorarse se considera una enfermedad psíquica contagiosa con nefastos resultados. La retracción social, el aumento de la capacidad de ensoñación y fuga, disfunción sensorial y el retardo psicomotriz ante los estímulos externos son algunos de sus síntomas que son considerados peligrosos para el individuo y para los otros. También existe la tentación del intercambio de fluidos, que está prohibido.
En muy pocos casos merece una sanción penal, pero la sanción social se hace sentir con la exclusión del individuo que la padece.
En algunas caras casas de alimentación se consigue probar manjares exclusivos como frutas frescas, leche, miel y quesos. En esos mismos lugares se consiguen esencias osmolágnicas (de olores nauseabundos) a precios más moderados, los olores más solicitados son los carcicomas e infecciones purulentas.
Reina un clima de androginia y violencia en la Megaciudad. Amputados, freaks y lesbotravestis se exhiben sin complejos.
Hoy es un día bastante tranquilo. La transpolicía flanquea un desfile de travestis sadomasoquistas. Un trío se atreve a hacer intercambio de fluidos bucales en un callejón ante la mirada escandalizada de una vieja del tercer clon. Se aleja chillando a quien quiera escucharla: “ adónde vamos a llegar….”
Pero realmente nadie se preocupa demasiado. Todos viven su vida hoy sin importarles el futuro. Nadie se preocupa ni se ocupa por lo que vendrá.