Me sabe a)mar

Envidia del pene, Erica Jong

toulousse-lautrec-1

Henri de Toulouse-Lautrec

Envidio a los hombres que pueden anhelar

con infinita vaciedad

el cuerpo de una mujer,

que esperan que su anhelo

haga un niño,

que su oquedad misma

fertilice lo oscuro.

Las mujeres no se hacen ilusiones sobre esto,

ya que son a la vez

casas y túneles,

copas y las que escancian el vino,

ya que conocen el vacío como estado temporal

entre dos plenitudes,

y no ven en ello ningún romance.

Si yo fuera hombre,

condenado a esa infinita vaciedad,

y no teniendo alternativa,

encontraría, como los otros, sin duda,

una mujer

para bautizarla Vientre de Luna,

Madona, Diosa del Cabello de Oro

y hacerla tienda de mi deseo,

paracaídas de seda de mi lujuria,

icono ojiazul de mi sagrada comezón sexual,

madre de mi hambre.

Pero ya que soy mujer,

debo no sólo inspirar el poema

sino también escribirlo a máquina,

no sólo concebir al niño

sino también darlo a luz,

no sólo dar a luz al niño

sino también bañarlo,

no sólo bañar al niño

sino también alimentarlo,

no sólo alimentar al niño

sino también llevarlo

a todas partes, a todas partes…

mientras que los hombres escriben poemas

sobre los misterios de la maternidad.

Envidio a los hombres que pueden anhelar

con infinita vaciedad.

This entry was written by Ea Pozoblock and published on 17, 2012 at .. It’s filed under De los poetas serà el reino de los senos and tagged . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 98 seguidores