La canción de la sirena

20 Octubre 2009

Corazón lastimado

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Carmen Mancilla

Carmen Mancilla

Nos esperanzamos en aliviar las penas del corazón, una y otra vez, con el mismo veneno que lo puso moribundo.
¿Será que nos gusta regocijarnos en la autocompasión o en el martirio? A lo mejor, es en el desengaño donde encontramos mayores deseos de revancha, pensando que cada desilusión nos hará más resistente al dolor de la siguiente, y así, hasta alcanzar la inmunidad; o ¿por qué nomás no aprendemos?

Corazón Lastimado

Tengo un corazón muy lastimado,
sufre de una herida en el cariño.
Su pasado amor como un cuchillo
le ha cortado toda la ilusión.

Una primavera para siempre
con una rosa abriéndose a su lado
o será que muera su pasado,
lo que ponga fin a su dolor.

Y es que cada vez que se enamora se entrega inocente;
y es que cada vez que se enamora se cae de dolor;
y de tantas caídas quedó ya rendido,
y mortalmente herido por creer en el amor.

Cuando el mal tiempo pase quizá se enamore de nuevo;
es un ciclo de flores e inviernos que viene y que va.
Mas él siente, esta vez, que le hará falta el tiempo
para que vuelva a correr por sus venas,
ganas de amar.

Es un corazón enamorado,
que no canta, duerme o come nada;
su sangre corre desinteresada,
sin que nada altere su presión.

Dicen que el tiempo lo cura todo,
que hasta borra huellas del pasado;
pero, una herida de este tamaño,
tardará mil tiempos en sanar.

Y es que cada vez que se enamora se entrega inocente
Y es que cada vez que se enamora, se cae de dolor.
De tantas caídas, quedó ya rendido
y mortalmente herido, por creer en el amor.

Cuando el mal tiempo pase, quizás se enamore de nuevo;
Es un ciclo de flores e inviernos que vienen y van,
Mas él siente esta vez que le hará falta el tiempo,
Para que vuelva a sentir por sus venas,
ganas de amar.

Solamente ganas de amar,
solamente ganas de amar,
para que vuelva a sentir
nuevamente en sus venas…
ganas de amar.

JCPozo

8 Octubre 2009

La Flor a la Mariposa

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Transparent butterfly

Jon Basaguren

El que nace para maceta, no podrá ir en busca de amor. En la espera, quizás haya destellos febriles, luego … a esperar otra ocasión.

La Flor a la Mariposa

Quiérole, siéntole, cántole, suéñole, cúmplole, entrégole todo de mí.
Óigole, pásame, dígole, amándole, óyeme, quiéreme como yo a ti.
Dímelo, cántalo, vuélalo, mándalo, quiero saber lo que sientes por mí.
Óyeme, mírame, bájate o tírame un diente de león que me ayude a subir hasta ti.

Súbole, súbole, súbole, súbole y súbole y no llego a ti.

A la distancia todo es aparente:
un hada blanca o un verde dragón.
¡Vaya tortura, mi espera impaciente!,
que un día te acerques y bajes a darme tu amor.

De las alturas nos vemos iguales.
Quiero que bajes y vengas a ver
como la miel por ti corre a raudales
y se desborda por cada pétalo en mi piel.

Súbole, súbole, súbole, súbole y súbole y no llego a ti.

¡Ven orgullosa, bájate de ahí!
¡Venga vanidosa, que muero por ti!
¡Soy sólo una rosa, no puedo partir!
¡Tú, una mariposa, que vuela sin fin!

Vuela, vuela, vuela,
mariposa pasajera,
Trae el viento del verano,
que me arranque de la tierra,
para volar junto a tu lado
como dos enamorados
hasta que amanezca.

Lanzo mis perfumes
y hasta enciendo mis colores
mas como tú vuelas libre,
quieres a todas las flores
y yo sin poder moverme,
para decirte que me muero
por tu amor.

¡Vamos, mariposa ya bájate del sol!
¡Vamos mariposa, ya bájate del sol!

Y regresa a la tierra
que tu flor te espera
y tan sólo desea
llenarte la vida
de amor.

JCPozo

24 Septiembre 2009

MMM

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19 Septiembre 2009

¿Amores?

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I. Clergue

Lucien Clergue

De todos aquellos amores que se fueron no sé muy bien,
si alguna vez me quisieron o si los quise yo alguna vez.
No puedo confiar en el recuerdo por ser un falso testigo.
Lo que nos pasa en la vida, lo cambia todo el olvido.

Entre las hojas del libro de mis recuerdos no puedo hallar
algo que me asegure y se distinga con claridad,
que hubo un tiempo en que supe y me supieron amar.

Todos lo amantes van viviendo el amor que sueñan.
Así, de la vida al sueño, la piel del amante llevan.
Luego amanecen separados, ya no hay fuego que compartir,
Se me hace que nunca se amaron; si lo hicieron, ¿por qué partir?

Siguiendo los mismos sueños y queriendo otra realidad,
no le damos tiempo al tiempo, para poder amar.
Será que nunca quisimos y fueron deseos nomás.


JCPozo

10 Septiembre 2009

El Espejo de Viento y Luna

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Aphostol

Aphostol

En un año las dolencias de Kia Yui se agravaron. La imagen de la inaccesible señora Fénix gastaba sus días; las pesadillas y el insomnio, sus noches.

Una tarde un mendigo taoísta pedía limosna en la calle, proclamando que podía curar las enfermedades del alma. Kia Yui lo hizo llamar. El mendigo le dijo: “ Con medicinas no se cura su mal. Tengo un tesoro que lo sanará si sigue mis órdenes.” De su manga sacó un espejo bruñido de ambos lados; el espejo tenía la incripción: Precioso Espejo de Viento – y – Luna. Agregó: “Este espejo viene del Palacio del Hada del Terrible despertar y tiene la virtud de curar los males causados por los pensamientos impuros. Pero guárdese de mirar el anverso. Sólo mire el reverso. Mañana volveré a buscar el espejo y a felicitarlo por su mejoría.” Se fue sin aceptar las monedas que le ofrecieron.

Kia Yui tomó el espejo y miró según le había indicado el mendigo. Lo arrojó con espanto: El espejo reflejaba una calavera. Maldijo al mendigo; irritado, quiso ver el anverso. Empuñó el espejo y miró: Desde su fondo, la señora Fénix, espléndidamente vestida, le hacía señas. Kai Yui se sintió arrebatado por el espejo y atravesó el metal y cumplió el acto de amor. Después, Fénix lo acompañó hasta la salida. Cuando Kia Yui se despertó, el espejo estaba al revés y le mostraba, de nuevo, la calavera. Agotado por la delicia del lado falaz del espejo, Kia Yui no resistió, sin embargo, a la tentación de mirarlo una vez más. De nuevo Fénix le hizo señas, de nuevo penetró en el espejo y satisfacieron su amor. Esto ocurrió unas cuantas veces. La última, dos hombres lo apresaron al salir y lo encadenaron. “ Los seguiré – murmuró -, pero déjenme llevar el espejo.” Fueron sus últimas palabras. Lo halllaron muerto, sobre la sábana manchada.

Tsao Hsue- Kin

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