
Erase una vez un mercader que tenía un loro encerrado en una jaula. Cuando estaba a punto de visitar India, le dijo al pájaro:
Voy a viajar a tu tierra natal. ¿Quieres que les dé algún mensaje a tus parientes de allí?
Diles simplemente – dijo el loro – que vivo aquí, en una jaula.
Cuando el mercader volvió le dijo al loro: Siento decirte que en cuanto informé a tus parientes en la jungla que estabas enjaulado, uno de ellos, tan pronto como oyó la noticia, cayó al suelo desde su rama.
Sin duda, murió de pesar.
Cuando el loro lo escuchó, cayó y quedó tendido en el suelo de su jaula.
Tristemente, el mercader lo cogió y lo puso fuera en el jardín. Entonces el loro, que había recibido el mensaje, se incorporó y voló fuera de su alcance.
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