El Espejo de Viento y Luna

Aphostol
En un año las dolencias de Kia Yui se agravaron. La imagen de la inaccesible señora Fénix gastaba sus días; las pesadillas y el insomnio, sus noches.
Una tarde un mendigo taoísta pedía limosna en la calle, proclamando que podía curar las enfermedades del alma. Kia Yui lo hizo llamar. El mendigo le dijo: “ Con medicinas no se cura su mal. Tengo un tesoro que lo sanará si sigue mis órdenes.” De su manga sacó un espejo bruñido de ambos lados; el espejo tenía la incripción: Precioso Espejo de Viento – y – Luna. Agregó: “Este espejo viene del Palacio del Hada del Terrible despertar y tiene la virtud de curar los males causados por los pensamientos impuros. Pero guárdese de mirar el anverso. Sólo mire el reverso. Mañana volveré a buscar el espejo y a felicitarlo por su mejoría.” Se fue sin aceptar las monedas que le ofrecieron.
Kia Yui tomó el espejo y miró según le había indicado el mendigo. Lo arrojó con espanto: El espejo reflejaba una calavera. Maldijo al mendigo; irritado, quiso ver el anverso. Empuñó el espejo y miró: Desde su fondo, la señora Fénix, espléndidamente vestida, le hacía señas. Kai Yui se sintió arrebatado por el espejo y atravesó el metal y cumplió el acto de amor. Después, Fénix lo acompañó hasta la salida. Cuando Kia Yui se despertó, el espejo estaba al revés y le mostraba, de nuevo, la calavera. Agotado por la delicia del lado falaz del espejo, Kia Yui no resistió, sin embargo, a la tentación de mirarlo una vez más. De nuevo Fénix le hizo señas, de nuevo penetró en el espejo y satisfacieron su amor. Esto ocurrió unas cuantas veces. La última, dos hombres lo apresaron al salir y lo encadenaron. “ Los seguiré – murmuró -, pero déjenme llevar el espejo.” Fueron sus últimas palabras. Lo halllaron muerto, sobre la sábana manchada.
Tsao Hsue- Kin
Unicornio
Universalmente se admite que el unicornio es un ser sobrenatural de buen aguero; así lo declaran las odas, los anales, las biografías de varones ilustres, resúmenes y otros textos similares. Hasta las mujeres del pueblo y los párvulos saben que el unicornio constituye un presagio favorable.
Pero este animal no figura entre los animales domésticos, no siempre es fácil encontrarlo, además, su aspecto no se presta a una clasificación.
No es como el caballo o el toro, o el perro o el puerco, el lobo o el ciervo.
En tales condiciones, podríamos estar frente al unicornio y no sabríamos con seguridad lo que es. Sabemos que tal animal con crin es caballo y que tal animal con cuernos es toro. El perro y el puerco, el lobo y el ciervo, sabemos lo que son. No sabemos cómo es el unicornio. Pero si no se puede reconocer al unicornio, es muy natural que se le pueda considerar como nefasto.
El hecho es que, cuando aparece un unicornio, siempre hay un sabio cabal en el lugar; el unicornio aparece por el sabio. Ahora bien, un sabio cabal está seguro de reconocer al unicornio y sabe a ciencia cierta que el unicornio sólo puede ser fausto.
Se puede, pues, decir que aquello que caracteriza al unicornio como tal es su virtud y no su aspecto. Si aparece sin esperar a que haya un sabio para reconocerlo, ¿no sería natural que se le considerara como nefasto?
Han Yu
Las píldoras de la inmortalidad
El filósofo chino Ko Hung pasó los últimos años de una larga vida preparando píldoras de inmortalidad.
« Se toman tres libras de auténtico cinabrio, escribió Ko Hung, y una libra de miel blanca. Se mezclan y se ponen a secar la mezcla bajo el sol. Luego se tuesta sobre el fuego hasta que se le pueda dar forma de píldoras. Cada mañana se toman diez píldoras del tamaño de un cañamón. En el curso de un año los cabellos blancos se volverán negros, los dientes destruídos volverán a crecer, el cuerpo se volverá lustroso y brillante. Si un viejo toma esta medicina por un largo periodo de tiempo se convertirá en joven. Y aquel que la tome constantemente disfrutará de la vida eterna y no morirá».
Un día, un amigo llegó a visitar al solitario investigador y filósofo, pero todo lo que encontró fueron las ropas vacías de Ko Hung. El viejo había desaparecido; había pasado al reino de los inmortales.
Joseph Campbell
Caos
Los amigos de Caos lo amaban por todas sus bondades. Quisieron agradecérselo. Discutieron entre sí y llegaron a una conclusión.
Observaron que Caos no tenía órganos sensoriales para distinguir el mundo exterior, por lo que decidieron dotarlo de los sentidos primordiales. Un día le dieron los ojos, otro día la nariz y en una semana lograron transformarlo en una persona tan sensible como ellos.
Mientras festejaban por el éxito de su empresa, Caos murió
Chuang-Tzé













































deja un comentario