El hijo del trueno, Jean- Paul Sartre

de

La virgen está pálida y mira al niño. Lo que habría que pintar en su cara sería un gesto de asombro lleno de ansiedad que no ha aparecido más que una vez en… Sigue leyendo

Amor secreto, Manuel Payno

de

Mucho tiempo hacía que Alfredo no me visitaba, hasta que el día menos pensado se presentó en mi cuarto. Su palidez, su largo cabello que caía en desorden sobre sus carrillos hundidos, sus… Sigue leyendo

El Navaja, Vladimir Nabokov

de

Sus compañeros de regimiento tenían sus buenas razones para llamarle El Navaja . El rostro de aquel hombre carecía de fachada. Cuando sus amigos pensaban en él sólo lograban imaginárselo de perfil, y… Sigue leyendo

Tripas, Chuck Palahniuk

de

Nikolai Kuleshov Tomen aire. Tomen tanto aire como puedan. Esta historia debería durar el tiempo que logren retener el aliento, y después un poco más. Así que escuchen tan rápido como les sea… Sigue leyendo

Tercera historia, Giovanni Guareschi

de

¿Muchachas? No; nada de muchachas. Si se trata de hacer un poco de jarana en la hostería, de cantar un rato, siempre dispuesto. Pero nada más. Ya tengo mi novia que me espera… Sigue leyendo

Inge Vandormael

de

El alzheimer, André Comte- Sponville

de

Mi padre ya no me reconoce. Ya no reconoce a nadie. Esto empezó con unos trastornos de la memoria inmediata: olvidaba la pregunta que acababa de hacer, la respuesta que le acababan de… Sigue leyendo

Alberto y Teresa, Manuel Payno

de

I Eran las diez cuando te vi por la última vez. La mañana estaba hermosa. El sol, disipando unas ligeras nieblas que se extendían sobre las praderas como un crespón flotante, se levantaba… Sigue leyendo

El síndrome de Babel, Jean Baudrillard

de

Para devolver el mundo a su ilusión despiadada, y a su indeterminación inapelable, una única solución: la desinformación, la desprogramación, el jaque a la perfección. Con la construcción de la torre de Babel… Sigue leyendo

La calle de los mendigos, Mario Levrero

de

Extraigo un cigarrillo y lo llevo a los labios; acerco el encendedor y lo hago funcionar, pero no enciende. Me sorprende, porque hace pocos momentos marchaba perfectamente, la llama era buena, y nada… Sigue leyendo

El sastre, Robert Musil

de

I No creo que haya sido un sastre. Ante el juez, dijo: “quiero ir a la cárcel, señor, en ninguna otra parte me siento mejor. Mi madre ha muerto, perdí a mis amigos;… Sigue leyendo

La muerte del autor, Roland Barthes

de

Balzac, en su novela Sarrasine, hablando de un castrado disfrazado de mujer, escribe lo siguiente: «Era la mujer, con sus miedos repentinos, sus caprichos irracionales, sus instintivas turbaciones, sus audacias sin causa, sus… Sigue leyendo

La viuda de Demetrio, Miguel de Unamuno

de

Conocí una cierta viuda, afligida de serlo, pero admirablemente vividora, y hasta filósofa, con la más honda filosofía de la viudez. Faltábale el consuelo de los hijos, pues su marido no se los… Sigue leyendo

El leñador norteamericano, Charles Maurice de Talleyrand

de

El leñador norteamericano no se interesa por nada. Cualquier idea sensible le resulta remota. Esas ramas tan elegantemente arrojadas por la naturaleza, un buen follaje, un color vívido que anima una parte del… Sigue leyendo

Ahora que los ladros perran, José Manuel Marroquín

de

Ahora que los ladros perran, ahora que los cantos gallan, ahora que albando la toca las altas suenas campanan; y que los rebuznos burran y que los gorjeos pájaran, y que los silbos… Sigue leyendo

Dios estaba en la puerta, César Moro

de

Dios estaba en la puerta. Cuidaba de no envejecer. Pudriéndose de belleza, ausente en su presencia, a la cabeza de los ruidos, podía quedarse la duración infinita de la ciudad al crepúsculo. Oscuro… Sigue leyendo

Todo de golpe, Paul Auster

de

En el parvulario de mi hijo había una niña cuyos padres estaban tramitando el divorcio. Yo apreciaba particularmente al padre, un pintor poco reconocido que se ganaba la vida copiando proyectos arquitectónicos. Creo… Sigue leyendo

Mi Credo, Albert Einstein

de

Resulta una bendición especial pertenecer a aquellos que pueden dedicar sus mejores energías a la contemplación y exploración de las cosas objetivas y atemporales. Qué feliz y agradecido estoy por haber recibido esta… Sigue leyendo

Una celebración, Iman Mersal

de

El hilo de la historia cayó al piso, así que me agaché para buscarlo. Era una de esas festividades patrióticas, y lo único que alcanzaba a ver eran zapatos importados y botas militares.… Sigue leyendo

Háblame del futuro, JCPozo

de

Mi amada me pide que me adelante al instante; que rompa los esquemas del presente y dibuje otros en el aire; que vuele donde sólo la luz se atreve, allá, donde la flor… Sigue leyendo

Los viajeros del barco, Agota Kristof

de

Me parece que el cielo se prepara para la lluvia. Quizá ya llovió mientras lloraba. Es probable. Por encima de las palmas de mis manos, el aire ha tomado un color definitivo y,… Sigue leyendo

Ahora seremos felices, Hilma Contreras

de

El hombre se detuvo en el centro de la calle ardiente de sol aquel mediodía de agosto. Miró en redondo y gritó: -¿Hay alguien vivo aquí? Nadie contestó, pero él sintió el tumulto… Sigue leyendo

Una tumba sin fondo, Ambrose Bierce

de

Me llamo John Brenwalter. Mi padre, un borracho, logró patentar un invento para fabricar granos de café con arcilla; pero era un hombre honrado y no quiso involucrarse en la fabricación. Por esta… Sigue leyendo