El río de los sueños, Gustavo Sainz.

de

Emmet Gowin Yo, por ejemplo, misántropo, hosco, jorobado, pudrible, inocuo, exhibicionista, inmodesto, siempre desabrido o descortés o gris o tímido según lo torpe de la metáfora, a veces erotómano, y por si fuera… Sigue leyendo

El fin, Jorge Luis Borges

de

Recabarren, tendido, entreabrió los ojos y vio el oblicuo cielo raso de junco. De la otra pieza le llegaba un rasgueo de guitarra, una suerte de pobrísimo laberinto que se enredaba y desataba… Sigue leyendo

Las Palabras, Pablo Neruda

de

Todo lo que usted quiera, si señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito…… Sigue leyendo

Gotas contra la soledad, Etgar Keret

de

Mi novia dice que alguien en Estados Unidos ha inventado una pastilla que hace que no te sientas solo. Lo oyó ayer, en la cápsula informativa Sesenta segundos de la emisora del ejército,… Sigue leyendo

La rama seca, Ana María Matute

de

  1 Apenas tenía seis años y aún no la llevaban al campo. Era por el tiempo de la siega, con un calor grande, abrasador, sobre los senderos. La dejaban en casa, cerrada… Sigue leyendo

Mentiras blancas, Patricia Nasello

de

Feroz y galante, a cada embestida, el mar deposita a mis pies rocas que extrae de sus abismos. Con esas rocas construyo mi casa y, a pesar de los tiburones que la circundan,… Sigue leyendo

Huéspedes cotidianos, Isabel Martínez Barquero

de

Mi madre tiene un modo muy particular de referirse a los asuntos engorrosos, sobre todo a los ocasionados por mi padre. Su tendencia al histrionismo es bien conocida por toda la familia, así… Sigue leyendo

Esperando a los bárbaros, Constantino Cavafis

de

—¿Qué esperamos, congregados en el foro? A los bárbaros, que hoy llegan. —¿Por qué esta inacción en el Senado? ¿Por qué están ahí sentados los Senadores sin legislar? Porque hoy llegarán los bárbaros.… Sigue leyendo

Solamente las manos, Luis Rosales

de

Ya no hay repartidor de lágrimas, ni colleras tintineantes, ni anises, ni aguador a la puerta. Ya el ataharre habrá subido al cielo como un gobernador, y tú sigues viviendo, y haciéndome vivir,… Sigue leyendo

Cuando la luna baja hasta tus manos, Silvia Tomasa Rivera

de

Cuando la luna baja hasta tus manos hay una sirena mordiéndote el espíritu. Una sirena venida de los mares del norte, quizás en este instante se debata en la espuma. Te envía viejos… Sigue leyendo

Magia y felicidad, Giorgio Agamben

de

Walter Benjamin dijo una vez que la primera experiencia que el niño tiene del mundo no es que “los adultos son más fuertes, sino su incapacidad de hacer magia”. La afirmación, efectuada bajo… Sigue leyendo

¿Carne o pescado?, Laura Elisa Vizcaíno Mosqueda

de

A una edad avanzada, el buen hombre descubrió que nunca había escogido lo correcto en el tránsito de su vida. Con la cabeza agachada y una maleta pequeña partió hacia la playa. El… Sigue leyendo

Si yo saliera a pasear con mis amigas muertas, Rita Bumi Papá

de

Si saliera a pasear con mis amigas muertas la ciudad seguramente se inundaría de muchachas mudas el aire olería a muerte las murallas exhibirían banderas blancas al vuelo se detendría el tráfico, si… Sigue leyendo

 El más insólito de los galanes, Marcelo Figueras

de

La historia es real, lo cual sólo la torna más bella. Ocurrió hace algunos meses. El muchacho –entre 18 y 21, en esa zona límbica en la cual no se es ni un… Sigue leyendo

Canción para una mendiga muerta, Edmond Jabès

de

Kostas Chalkiadakis En el fondo de la cueva, Una mujer recupera sus risas Pero no tiene pan. Ni suficientes risas Ni pagar el pan Ni suficientes risas Para robar el pan. Ni suficientes… Sigue leyendo

La capacidad de pensar, Martin Amis

de

Ellas están allí y yo aquí –ellas son inertes, yo estoy vivo–, y sin embargo me producen ganas de vomitar, me revuelven el estómago; me siento como si un hijo mío hubiera estado… Sigue leyendo

En el bosque, Ryunosuke Akutagawa

de

Declaración del leñador interrogado por el oficial de investigaciones de la Kebushi -Yo confirmo, señor oficial, mi declaración. Fui yo el que descubrió el cadáver. Esta mañana, como lo hago siempre, fui al… Sigue leyendo

Crucifixión, JCPozo

de

Estoy clavado en la cruz de la duda. con clavos amargos de desolación ayuda a desclavarme, vida mía, con un solo juramento de amor. Flagelado por tu fría indiferencia Que abre profundos surcos… Sigue leyendo