Jim, Roberto Bolaños

de

Hace muchos años tuve un amigo que se llamaba Jim y desde entonces nunca he vuelto a ver a un norteamericano más triste. Desesperados he visto muchos. Tristes, como Jim, ninguno. Una vez… Sigue leyendo

¿Nausea o acaso es la muerte que llega?, Henri Michaux

de

Ríndete, corazón mío. Hemos luchado bastante, Que mi vida se detenga, No hemos sido cobardes, Hicimos lo que pudimos. ¡Oh, alma mía! Te vas o te quedas, Tienes que decidirte, No palpes así… Sigue leyendo

Sin palabras, JCPozo

de

Quisiera tener medios para escribir lo que siento como para dejar un recuerdo que pudiera leer; pero con palabras no alcanza; son solo etiquetas, metáforas de paloma que nunca pudieron volar, superfluas maquetas… Sigue leyendo

Lápidas, Ignacio Padilla

de

Recordaba también el tránsito luminoso de su propia muerte, la tarde en que un disparo estremeció la serranía, cuando él, por un instante, se creyó alzado a los cielos en brazos de una… Sigue leyendo

Perdonando a Dios, Clarice Lispector

de

Iba caminando por la avenida Copacabana y miraba distraída los edificios, la franja del mar, las personas, sin pensar en nada. No me había dado cuenta aún de que en realidad no estaba… Sigue leyendo

Mi religión, Miguel de Unamuno

de

Me escribe un amigo desde Chile diciéndome que se ha encontrado allí con algunos que, refiriéndose a mis escritos, le han dicho: “Y bien, en resumidas cuentas, ¿cuál es la religión de este… Sigue leyendo

Es todo lo que se, Luis Miguel Aguilar

de

Es todo lo que se. ( Que es casi nada ) Ella tenía una estrella entre los senos. O así lo veía él, porque la amaba. No se exigieron boletos en la entrada… Sigue leyendo

Nos han dado la tierra, Juan Rulfo

de

  Después de tantas horas de caminar sin encontrar ni una sombra de árbol, ni una semilla de árbol, ni una raíz de nada, se oye el ladrar de los perros. Uno ha… Sigue leyendo

Hermano lobo, Manuel Mejía Vallejo

de

Un día el lobo se dio cuenta de que los hombres lo creían malo. – Es horrible lo que piensan y escriben – exclamó. – No todos – dijo un ermitaño desde la… Sigue leyendo

Un apólogo, Joaquim Machado de Assis

de

La baronesa tenía a la modista siempre a su lado, para no verse obligada a buscarla cuando la necesitaba. Llegó la costurera, tomó la tela, tomó la aguja, tomó el hilo, introdujo el… Sigue leyendo

Contar historias, Mario Vargas Llosa

de

Inventar y contar historias es tan antiguo como hablar, un quehacer que debió nacer y crecer con el lenguaje, cuando de los gruñidos, los murmullos, la gesticulación y las muecas, nuestros antepasados, esos… Sigue leyendo

Huellas, Eduardo Galeano

de

Una pareja venía caminando por la sabana, en el oriente del África, mientras nacía la estación de las lluvias. Aquella mujer y aquel hombre todavía se parecían bastante a los monos, la verdad… Sigue leyendo

Memoria de lo que duele, Mario César Lamique

de

1- Hoy abrí un cajón y comenzaron a saltar por el aire, imposible ocultarlos, taparlos o hacerlos desaparecer. 2- Tengo todavía muy presente el día en que mi mamá me encontró uno debajo… Sigue leyendo

El don, Juan José Ventura

de

Amparo tenía el don de escuchar los pensamientos ajenos. Desde bien niña poseía esta facultad, cultivada en secreto, y ahora, a sus 56 años, lo que podría haberle proporcionado riquezas y fama, era… Sigue leyendo

La Flor y el Escarabajo, JCPozo

de

Martin Amm Vio por primera vez el cielo. ¡Por fin¡ Ahí estaba el azul. El profundo azul. Volaba ligero hasta lo alto de un abedul. Observaba todo, nada se le escapaba: los cuatro… Sigue leyendo

La reina perdida, Alfonso Reyes

de

I Desde el día en que me expulsaron del club padezco insomnios. La poca costumbre de leer durante las altas horas de la noche hace que la compañía de los libros me sea… Sigue leyendo

No te enamores de una mujer que lee, Martha Rivera-Garrido

de

No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe… No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de… Sigue leyendo

Ensueño de año nuevo, Colette

de

Las tres volvemos a casa empolvadas, yo, la pequeña doga y la perra de pastor flamenca. Ha nevado en los pliegues de nuestras ropas. Yo llevo charreteras blancas; en la cara chata de… Sigue leyendo