La casa de Bernarda, JCPozo

Giuseppe Abbati

Al gran inconforme Federico García Lorca radiante y eterno contestatario…

va en guajira… …tres, cua…

La casa de Bernarda está cerrada para que no entre el amor;
y cinco solteronas enlutadas, esperan la ocasión
de salirse de ese encierro, que no las deja vivir;
quien pudiera ser paloma, para volar lejos de ahí.

Antonio María Benavides, de traje yace en un cajón.
Así mismo van muriendo esas mujeres que tejen en un rincón.
A la doña no le importa, con tal de salvar el honor:
de seguir su tiranía, una podría morir de amor.

Como los ojos de las viejas paredes,

que de llorar tanto su llanto se secó;
Así, la historia de esas mujeres,

con tanto hilo, tejiendo terminó.

Y es que Angustias ya le anda por casarse;
y Martirio, de los celos se asfixió;
y la más chica sólo piensa en escaparse,
porque la vida ya no es vida sin amor.

Los rostros en las rejas se amontonan, para verlo caminar.
Con ese andadito, él no perdona, con una se viene a casar.
Pero ese mozo tiene dueña ya, y que ha de morirse por él;
y él, se irá dejando penas, en los sueños y en la piel.

Como los ojos de las viejas paredes, que de llorar tanto su llanto se secó;
Así, la historia de esas mujeres, con tanto hilo, tejiendo terminó.
Teje que teje, la vida se les pasa.
Teje que teje, se callan la verdad:
que la más chica se mató sin ser doncella.
Fue más la pena de quedarse sin amar.

Teje que teje…


.

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