Juan y El Ganso, JCPozo

Philip Guston

¡Cuidado muchachos!
¡Cuídense!, que las malas influencias son como el mar diáfano e inmóvil que gradualmente va subiendo su marea invadiendo poco a poco la playa hasta arrastrar las arenas al fondo de sus entrañas; parece que duerme, pero es abierto y te invita a empaparte en sus seductoras aguas; te hace creer que te respeta, que puedes confiar en él; una vez en sus aguas, empieza a hinchar su torso y cuando menos te lo esperas te aprisiona y te convierte en juguete de sus olas, empujándote mar adentro donde deambulas en su infatigable turbulencia.
Así que… ¡Cuídense muchachos
!

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Llega Juan a primer periodo, con semblante de emperador,
orgulloso de ser su nombre y preparado para la ocasión.
Me saluda con su sonrisa, de pan dulce bañado en sol,
gotas claras de un cielo negro, tiemblan fijas en su atención.
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Los zapatos brillantes como el copete,
y camisa impecablemente planchada,
hace toda labor con gran dedicación, le pregunto y nunca me falla.
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Ese es Juan con su alma que viene del sur, encendida de tierra, justicia y de luz, de lo fuerte y lo noble de su tradición,
de Independencia y Revolución
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Pero en quinto el que llega es otro, ya no es Juan sino un animal;
es decir, le dicen “el ganso” y viene con ganas de pelear.
Entra caminando torcido y saluda con la señal,
ésa que si tira al otro barrio, lo pueden matar.
Como un loco circula por el salón, mira a todos y a nadie sin sonreír.
Que lo vean matón, espinoso y entrón, que se gane el respeto de todos.
Es el ganso feroz como un perro guardián,
que no muestra temor para esconder su miedo real;
deambulando en un mar que lo arrastra hasta el fondo de donde no puede escapar.
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La esperanza se ve muy poco, sólo en ráfagas de ilusión.
Juan intenta esconder al ganso en el fondo del corazón.
Pero el ganso es más agresivo y Juan acaba por sucumbir.
Juan es cada vez más del quinto, al del primero lo ve morir.
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¡Qué batalla el muchacho tendrá que librar
dentro del laberinto de la identidad.
Pasa el tiempo y nomás, no se puede escapar y sus padres… caramba! quién sabe.
Que batalla encontrar la salida final, todo el mundo lo observa
y no quiere ayudar. Para que el ganso se vaya y que se quede Juan.
Sólo es Juan quien lo puede lograr.
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JCPozo

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