Me estoy desperdiciando

Yanina Boldireva

Romántico incurable, el buen chahuistle, a una mazorca  elegantemente vestida en túnica de seda verde,  le susurraba al oído: “Te invito a desperdiciarnos juntos.”

Me estoy desperdiciando

Cada vez que algo se me cumple, me pongo en guardia.
No confío de las alegrías que me persiguen: las considero ingratas.
Apenas veo avance y me tiro al pasto.
Sueño… y sobre las mieles de un triunfo enano, me paralizo soñando.
Cuando empiezan a pesarme los sueños,
una piedra cae y choca contra mi cabeza: es la vida que ya regresa.
Me levanto y algo avanzo: ayudo a un amigo, consigo trabajo…
y me vuelvo a poner en guardia: ¡Caramba, me estoy alegrando!

Vuelvo a tirarme al pasto y me paralizo soñando,
hasta que mi conciencia se entera: “me estoy desperdiciando.”
Pongo los ojos fijos en mis temores y, en un ademán valiente, los espanto.
El impulso dura poco, pero algo avanzo: a todos quiero, con todos comparto.
¡Qué alegría!, digo al cielo.
El delirio llega, sobre todo, franco.
Asegurado el menudo triunfo, me tiro a soñar al pasto… y poco a poco me olvido… que me estoy desperdiciando.

JCPozo

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