La Salazón

¿Será tan sólo culpa de la suerte el haber nacido donde nacimos o el estar viviendo donde vivimos?

Yo no creo en las brujas, pero de que las hay, las hay

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La Salazón

Ayer que me levanto salado hasta los pies, me fui a buscar trabajo pero no encontré. El pueblo me esperaba con dientes de caimán, y yo, que vivo sólo para hacer bailar, les diré como me ha ido en mi safari a la ciudad.
Comenzó a llover y perdí el camión, pedí un aventón y me subió un francés que quería un favor, y cuando me negué, me bajó en el barrio más atroz.
Me seguí de pie y un perro buldog me mordió el “vaivén”; su dueño llegó, me pidió el reloj y todo lo que yo llevaba.

No dejó ni para comer.

Nunca es suficiente cuando todo anda mal, después de la mordida me fui a un restorán, en fachas y empapado le dije al capitán que si no tenía un trabajo para mí y de la risa que le ha dado, que se muere frente a mí.

Todos tienen un día así, donde todo sale mal.
Vale más ya ni salir, para qué buscarle más.

Pues bien…

Llegó la policía pidiendo información. Un muerto se reía de mi pantalón;
la gente me acusaba, pues nadie pudo ver, que él murió de risa y yo ni siquiera lo toqué; yo vine a pedir trabajo y el solito del mundo se nos fue.
Nadie me creyó y me desmayé… desperté y la luz no me dejaba ver: que si fuiste tú, que si yo no fui, en fin, no acababa la tal investigación.
Me dejaron ir por faltar razón y apenas salí, me torcí el talón, caminé en un pie y de pronto vi… ¡ay, caramba!, la mamá de mi mujer.
Un día como estos le puede a usted pasar; hay muchos gatos negros echando la sal. Colitas de conejo, pulseras o tarot, ya no le salvan de una fuerte salazón, mejor véngase a mi casa a cantar esta canción.

Todos tienen un día así, donde todo sale mal.
Vale más ya ni salir, para qué buscarle más.

De tecolote plumas y garras, dos ajolotes, ipecacuana, todo al puchero, ruda la rama, un trago entero cada mañana.
Tome tepache, para el desempache; agua de chía, para que sonría.
En el armario, un calendario, guardián celoso del centenario.

Que lunes, no salgas; que martes, te embarcas; que miércoles negro o jueves, misterio; viernes, con Rosa; sábado, goza y el domingo… duerme y reposa.
Usa navaja de matacuasa, cuelga los ajos en la terraza.
Si estos remedios no te convencen, encuentra trabajo, ya estuvo bueno.

JCPozo

 

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