Después de gozar, Patricia Nasello

Luego de nadar y zambullirse jugando con la espuma, después de gozar del sol y de que el viento ondee su pelo, mientras canta, la sirena se duerme hamacándose sobre las olas.
La tripulación está en cubierta, sin entender. El timonel acerca el barco con cuidado.

-Es un pescado, vamos a comerlo- dice el contramaestre.

-¡Es una mujer! ¡A violarla!- grita uno de los marineros.

Las opiniones de los hombres se dividen y están a punto de irse a las manos.

-¡Alto!- exclama el capitán. Las miradas se clavan en él-. Aquí no hay motivo de discusión -declara en tono conciliador–. Sepárense en dos filas.