La bandida del amor

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Ingrid Baars

No se puede contra lo que no se puede.
Por más que una sirena quiera serle fiel a un corazón, su naturaleza la traiciona. No puede evitar su canto ni lo que éste provoca. Su alimento no son caracoles, chapes ni percebes sino corazones atormentados; y evidentemente, uno no le basta, moriría de inanición.

La Bandida del Amor

Érase que se era una bandida;
como en las películas de amor,
merodeaba sin ser advertida
para robarle a uno el corazón.
Se aparecía de repente,
sin dar tiempo alguno de reacción.

Yo fui uno más de sus pecados.
No me dio ni tiempo a resistir.
Se metió muy rápido en mis sueños,
desde entonces no he vuelto a dormir.
Se llevó todo lo bueno
una mañana de abril.

Desde entonces… yo ya no me vuelvo a enamorar.

Ahora que me encuentro sin deseos
de otra vez volverme a enamorar,
miro en la mañana en el espejo,
hoy tan sólo es un día más.
Quiero dedicarme a mi trabajo,
pero no me puedo concentrar.

Voy contando granos en la arena.
Todo se me esfuma alrededor.
La playa del mundo está repleta,
de miles que sienten como yo.
Ahí no hay justicia que te ayude,
a recuperar lo que se te perdió.

Desde entonces… yo ya no me vuelvo a enamorar.

Ella,
siempre ella,
niega siempre,
que te amó.
Lanza,
siempre acierta,
la Bandida del Amor.

Cumple, con mi cariño cumple, lo pone en su repisa, juntito a los demás.
Ya formó un castillo de ilusiones, con todo lo que ha robado, pero siempre quiere más.
Pero un día le ganará el llanto, pues con todo lo robado, no ha podido ser feliz.
Tantos corazones a su lado y jamás haber logrado que alguno la haga sentir.

Te roba,
te rompe,
te sigue,
se esconde,
se aleja,
regresa
con mucho más fuerza.
La Bandida del Amor.

JCPozo