El canto de la sirena, JCPozo

 

Klaus Mitteldorf

 

Klaus Mitteldorf


para Ea Pozoblock

Entre las olas que rompen la arena,
una sirena salió a cantar;
y mientras peinaba su pelo de estrellas,
un marinero la oyó en alta mar.

El sol filtraba sus rayos dormidos
en el azul de su encaje de mar,
cuando nadando llegó el marino
hipnotizado de oírla cantar.

Era ese joven marinero el último hombre que estaba entero y que quedaba
sobre la tierra.

Y ella era una hermosa sirena que se alimentaba de los que oyeran su canto al mar
y a las estrellas.

El destino del fin del mundo quiso juntarlos para ver si el amor se daba.
O si las fuerzas animales terminaban de una vez con la raza humana.

Estuvo a punto de devorarlo
cuando de pronto reflexionó:
“Sin un marino a quien pueda cantarle,
dejo de ser lo que soy.”

El marinero rompió con el trance,
pues la sirena se lo permitió,
y desde entonces ella lo hizo su amante,
para que oyera su eterna canción.

Se aman los dos juntito a la arena, él oye el canto de su sirena que ahora le canta
dulce y serena.

Pues pronto nacerá el pequeño con la bravura del marinero y el bello canto
de la sirena.

El destino quiso juntarlos para ver que, al fin, el amor se diera.
Ahora cada marino errante navega en busca del canto de su sirena.


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