El Corrido de Simón y Jaciel

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William Klein

A Simón y Jaciel, dos estudiantes adictos al narco-corrido. Que estudien para que no sea profeta el corrido

El Corrido de Simón y Jaciel

De dos buenos camaradas
yo les canto este corrido,
Simón López se llamaba
El michoacano y bajito;
el otro era de Sinaloa
Jaciel Anaya “El Narquito.”

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Bien moreno y acholado
Simón siempre hallaba el modo
de controlar los corajes
y se reía de todo
Jaciel en cambio se hinchaba
si no le hallaban el modo.

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Dicen que un día en la clase
lo provocó un maestro
y sacando el filero valiente
Jaciel estaba dispuesto
a desquitar su coraje
mandando al profe al infierno.

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Simón era el tranquilo.
Nunca se vio que peleara.
Era el que vendía la hierba
Jaciel la contrabandeaba.
Los dos llenaron la escuela
de coca y de marihuana.

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Un día fuera de clase
estaban cerrando un negocio,
Jaciel se fue por su troca
para traerles el polvo
y al regresar no vio a nadie
halló un mensaje tan sólo.

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Deja la troca en el puente
si quieres ver a tu amigo.
No se te ocurra engañarnos,
o te lo mando en cachitos.
Firma el “Cabeza de Perro”
el que es tu peor enemigo”.

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Jaciel no tuvo remedio
quería a Simón como hermano.
Llevó la troca hasta el puente
ahí esperó un breve rato.
Pronto llegaron tres trocas
con los cristales blindados.

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Cuando se abrieron las puertas
salieron hombres armados
empujaban a la fuerza
a Simón que iba esposado.
Lo tiraron en el suelo
cuernos de chivo apuntando.

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Jaciel bajó de la troca
Gritando: “Un trato es un trato”,
cuando se oyó una descarga,
los dos quedaron tirados.
Aquí se acaba el corrido
de dos narquitos novatos.
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JCPozo