Reinas, Noni Benegas

Robert Mapplethorpe

La reina, que no era la reina sino la mendiga última del reino, llegó a reina porque se lo propuso. Robó el ramo de la heredera y, cubriéndose el rostro con las lilas, ascendió el escalón triunfal del trono.  La mendiga, que era la reina olvidada, fabulaba en la plaza del mercado la historia de la reina que perdió el trono por una mendiga, y la infancia feliz de una reina de veras. La primera historia cayó en desuso –era un mero acontecimiento en su vida- pero el suceso continuo de la niñez fue tomando color a medida que pasaban los años. La mendiga en el trono hizo guerras, modificó la lengua, abolió ciertas prebendas e instauró otras. En definitiva, sólo las reinas de verdad sueñan, pues las mendigas se agitan demasiado con tal de olvidar.