La Liebre y la Tortuga

Oscar Florianus Bluemner

Jadeante hasta la agonía y poco antes de desplomarse al suelo, la Liebre le preguntó a la Tortuga: —¿Cómo es posible? ¿Tú? ¿Tú ganarme la carrera? Y la Tortuga, mirándose las uñas, susurró: —Lo siento, pero olvidé decirte que mi otro nombre es Muerte.

José de la Colina