A través del sueño: corazón a corazón

Yan MacLine

¿Cambiarías los méritos de tu suspiro, por los méritos de mis plegarias? (Swami Childvilasanda)
La muerte física del cuerpo, nos dice Gurumayi, es muy buena porque permite al alma viajar a otro mundo: Al mundo del ser, del Amor, el camino a Dios; un lugar generalmente cubierto y desconocido por el cuerpo, al que hay que entrenar para que llegue al final del camino, como revela en sus charlas la maestra en la más pura tradición Siddha Yoga.
También cuando yo sueño, mi cuerpo muere. Se separa del mundo; queda totalmente inerte y vulnerable a la cotidianeidad.
Pero cuando, en uno de esos pocos momentos que te regala la vida, he reconocido el amor en un sueño, resulta que no he estado preparado para retenerlo, y así he caído, una y otra vez, víctima del despertar… Y tengo que empezar de nuevo.
Pero, ¿y el personaje del sueño? ¿Qué le pasa? Sospecho que absolutamente NADA; que ya está muerto y vive allá.

Unos que bailan en la calle,
otros que hablan del partido,
cuando llego con mi amor al baile.
Está el salón atiborrado
entro y saco dos cervezas
y me salgo a esperar lugar.
La noche empieza a calentarse,
a los danzones de la orquesta
y cuando tocan esta cumbia, eso arde;
vuelan las faldas al aire
poniendo a todos baile que baile.
Ella a mí me dice “te amo”
y yo me disuelvo en una canción.
Todo esto es pasajero,
me despido en la mañana.
Vuelvo a nada y ella bien lo sabe.
Hoy hacemos lo que sea
por llenarnos el sistema
de un romance que jamás se acabe.
Esta noche no la cambio,
ni por otra despedida,
son momentos en que mi alma vibra.
Y el celoso tiempo pasa
y el sol ya viene anunciando el día.
le doy un tremendo abrazo
y quedo enterrado en su corazón.
Todo me parece un cierto sueño que me besa aquí en el cuello
y tiene aroma de mujer; quiero estar así hasta que me muera,
amándome con ella al compás de esta canción.
Suave… Cerca… Dentro…Corazón a corazón.
Caminando por la calle
a la luz de la mañana
voy cargando ya el cansancio de ella
que me sigue tarareando,
agarrada de mi brazo,
un bolero que respira amor.
Con el sol a sus espaldas,
amanezco junto a ella
y poco a poco yo me voy borrando;
me despido sin que sepa
y ella regresa hasta su conciencia;
ya volver es imposible
una vez visible el despertar.
Todo me parece un cierto sueño que me besa aquí en el cuello
y tiene aroma de mujer; quiero estar así hasta que me muera,
amándome con ella al compás de esta canción.
Suave… Cerca… Dentro…Corazón a corazón.
JCPozo