Don Juan

Max Slevogt

Un apuesto enmascarado fingiendo ser su amado
cometió la osadía de ofrecerle a esa dama su amor.
En el acto fue pillado que él no era el prometido,
mas con hábiles engaños de un castigo se libró.

De regreso a su terruño por las costas naufragaba
y una hermosa pescadora a su posada lo llevó.
Era bella y generosa, presumía independencia
y aunque no creía en amores de Don Juan se enamoró.

Y como burlar era lo suyo, pronto la dejó muy desdichada;
otra más quedaba destrozada por una pena de amor.
Mal haya todas sus mujeres bellas, desde Aminta hasta Isabela,
que se creyeron sinceras todas sus promesas de amor.

Una bella pescadora, una dama de alabastro,
una dulce campesina o una princesa en su balcón.
Mas con Ana se encapricha y hasta pierde la cabeza
y en un duelo de honores mata al comendador.

Corre Don Juan, maldecido por Gonzalo en su epitafio
y es el muerto quien lo invita a un banquete en su honor.
Alacranes y vinagre esa noche se sirvieron
y él fue para que a Sevilla lo espantara su valor.

Y cuando Don Juan lo tuvo en frente,
no quiso arrepentirse el insolente.
Entonces el mismísimo difunto lo jaló hasta su sepulcro
y ahí mismo lo enterró.

Murió Don Juan el burlador,
el paladín del falso amor,
cuyo deseo siempre fue, burlar a una mujer
y dejarla sin honor.

JCPozo

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