Anmalis, Sarainés Kasdan

Frank Auerbach

Por miedo a engendrar otro hijo desdichado Adán permaneció casto ciento treinta años. La lujuria contenida en más de un siglo de abstinencia dolorosa generó a los Anmalis, espíritus retozones que nos visitan en las noches para provocarnos nuestros mejores sueños húmedos.