Guiñol

katja Faith.

El coche es robado. La identidad, falsa. La mansión de ensueño resulta pertenecer a otra persona. Hasta su aspecto físico —una vez la policía desbarata peluca, bigote, alzas, relleno y maquillaje— es un fiasco.
Aún así no puede dejar de pensar que era el hombre de su vida.

Fernando Remitente