Ulrich von Lichtenstein, Sarainés Kasdan

 

Ulrich von LiechtensteinUlrich von Lichtenstein, hijo de la nobleza alemana, eligió como profesión la de poeta y como vocación el servicio amoroso a damas difíciles. Participó en varios torneos para ganar fama y estatura y poder valer y merecer. Cuando creyó llegado el momento eligió dama y le escribió una sentida balada, declarándose esclavo perpetuo. La mujer se quedó helada; el galán le parecía particularmente feo y sin gloria. Ante el desaire Ulrich reconstruye su cara y es otro. Inventando nueva personalidad vuelve a la carga con arrestos renovados. Te faltan hechos heroicos, responde la dama, conquístame.

Ulrich acomete cuanto torneo encuentra en su camino, llegando a vencer a cien lanzas sin derrota y así hubiera seguido indefinidamente si en el verano de 1227 no hubiera recibido una herida que le dejó un dedo torcido. Regresó a su tierra a contar sus hazañas pero la señora lo consideró un embustero. Entonces se corta un dedo y se lo hace llegar como trofeo y prueba, junto a un poema en verso. La dama considera que lo que ha hecho lo hubiera hecho cualquiera; es decir, desea hazañas irrepetibles. Ulrich se viste de Venus y como la diosa del amor combate en Venecia, Lombardía, Friul. Cuando cae derrotado regala al vencedor un anillo de oro, si vence, el caballero debe inclinarse a los cuatro puntos cardinales, reconociendo la belleza de su amada. Vive como venus veintinueve días. Harto de la mascarada se disfraza de leproso y por medio de una criada que lo reconoce conviene una cita con la dama.

Ya en su habitación, se arroja a sus pies y suplica el favor amoroso. La señora le pide la última proeza. Debe descolgarse por los muros del castillo y desandar el camino. Si lo consigue sin matarse recibirá su merecido. Ulrich se lanza hacia los fosos del castillo, mas pierde el equilibrio y cae. Milagrosamente no muere, pero el golpe le desbarata un amor y de pronto ya no siente.

Trece años han pasado desde la inflamación amorosa hasta este momento.

Cuando el mensajero de la señora bajó para invitarlo a subir a la alcoba, no encontró a nadie.

Ulrich había partido definitivamente a Viena, en donde encontró a una mujer fea pero más afecta a dar sus amores sin tantas complicaciones.

En la quietud del matrimonio se dio tiempo para escribir “El libro de las damas “, inspirado libro pedagógico que versa sobre el dolor del amor cortesano. Acaso sólo entonces fue feliz.