La antesala del infierno, Sarainés Kasdan

Jan Lebenstein

El cielo es un lugar muy cómodo para vivir. En él no se encuentra dolor, ni devoción, ni atardeceres, ni lluvias sobre el lago ni amores platónicos ni comida ni bebida. Nada. Es decir, es un lugar muy cómodo para vivir. Los habitantes del Paraíso, hartos de una vida sin padecimientos elementales, suelen caminar invertidos, boca abajo; los mantiene vivos la esperanza de escapar y renacer.