Fábula, Remy de Gourmont

Paul Martin

Iba a librarse una gran batalla entre un grupo de hormigas coloradas y un grupo de hormigas negras. Las hormigas coloradas querían, como acostumbran ellas, esclavizar y llevarse de rehenes a las hormigas negras. Esto ocurría en un terreno arenoso, al pie de una colina tras la cual parecía ponerse el sol. Al mismo tiempo, un hombre que pasaba por allí advirtió que de sentarse en la colina evitaría los rayos del sol, que eran agobiantes, y vio que el sitio era ideal para un breve descanso. Tomó asiento, por lo tanto, sobre una mata de hierba descolorida y, más a gusto, continuó pensando en aquello que lo tenía tan abstraído. El hombre no había visto a las hormigas coloradas que avanzaban por el talud, ni tampoco a las negras que entraban inquietas en su hormiguero, aunque de haberlas visto no les habría prestado atención alguna porque las tenía a todas por inofensivas. El caso es que, ya sentado, su talón golpeó el talud y dañó la entrada del hormiguero donde se refugiaban las negras. Los jefes de las hormigas coloradas, que en ese preciso instante llegaban allí con sus tropas, vieron el movimiento azaroso de la pierna del gigante, vieron el daño causado y, llenos de alegría y de orgullo, se volvieron hacia los soldadosque los rodeaban y exclamaron: «La victoria es inevitable. ¡El hombre está con nosotros!». La tropa repitió de forma unánime: «¡El Hombre está con nosotros!». Sentían un gran entusiasmo. El paseante, entre tanto, encendía su pipa. Arrojó el fósforo y, por prudencia lo aplastó con un pie, lo que causó la muerte de varias hormigas negras y aumentó la confianza de las rivales: «¡El Hombre está con nosotros! No hay dudas, ¡el Hombre está con nosotros!». Mientras él guardaba su pipa, la orden de asalto había sido dada y ahora las hormigas coloradas salían del hormiguero enemigo con un botín y varios rehenes. El hombre se puso entonces de pie y mirando distraídamente las pequeñas nubes, soltó una gran inundación que ahogó, sin distinción alguna, a vencedores y vencidos. Tras ello, retomó su paseo.