Juego de espejos, Bernardo Ruiz

Howard Pyle

Al atardecer
en esta costa cantan las sirenas.
Hermosas y disolutas
estas mujeres,
desplobará las ciudades:
ninguna de ellas
acunará a nuestros hijos:
admíralas
arden fragantes, luminosas y sumisas
en el celo de la noche
se incendian entre ellas
Nos despiden.