Amor Secreto, JCPozo

Antoine de Villiers

¿Quién no ha tenido un amor secreto? En la adolescencia, ese tipo de romances idealizados, aunque causaban candentes fiebres nocturnas, nos iluminaban el espíritu, contrario a los reales que sólo alborotaban la hormona de manera temporal. De adultos, ya era otra cosa. Un amor secreto podía infligir dolores para los que no fuimos hechos a aguantar.


Cariño de mañana, oleaje que huele a flor de primavera,
te quiero azucena y quiero con todo el alma que tú me quieras.
Pero cuando te acercas yo me acobardo,
el corazón se llena de mi vergüenza;
quiero pensar en algo y sigo soñando,
mientras mis ojos se hunden en tus arenas.
Quiero gritar que te amo y no puedo hablarte,
las palabras se secan en mi garganta.
Me entra una sed tan grande, que no se aguanta:
me muero por una gota de esperanza.

Te vi… salió, un cielo azul.
Oscureció… te fuiste tú

Cariño, yo te canto, pues es la única manera de alcanzarte.
Que ganas de mirarte, aunque con tu indiferencia me gane el llanto.
Cuando por fin logré mandarte una carta, que destilaba todo cuanto te amaba; sin mirar de quien era la regresaste, clavándome la última puñalada.
Y así con el verso herido sigo mi rumbo,
no encuentro mas que sombras por mi vereda.
Es un amor secreto que me condena,
siempre a sufrir de amor hasta que me muera.

Te vi… se abrió, el cielo azul.
Oscureció… te fuiste tú.