La Ley, Sarainés Kasdan

1Los visitantes ocasionales a la Necrópolis de Menfis, en Sakkará, pueden leer en una de las paredes: En el principio de La Ley, Atón se encontraba en la cima de la montaña y se sentía solo. Para complacerse y acompañarse se masturbó. Del orgasmo divino nacieron los mellizos Shut y Tefnut, y de sus hijos los dioses y de los dioses los hermanos humanos; de ahí que la vida nos parezca un flujo incesante de sufrimiento y éxtasis.

Por eso, el primer deber de todo organismo vivo es cuidarse y gozarse; el segundo, cuidar y gozar a los demás.