Cuento de Hadas, José Emilio Pacheco

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Pobres y planas las invenciones novelísticas ante aquellas noches en que tu abuela te adormecía narrándote cuentos que transformaban en calidoscopio el agrio túnel de este mundo y la pena de ser niño en morada de todos los prodigios.

Capullo de historias falsas para proteger de la vida al indefenso, ponerlo precariamente a salvo de cuanto se le espera a cada uno.

O fue al revés: modo sabio, sutil, tribal y ya perdido de prepararlo – mediante la poesía sin conciencia de serlo, el cuento de la humanidad contándose a sí misma – al paso por la selva carnívora, el viaje en el barco de los locos, el encuentro con tiranos, ogros, monstruos, dragones. Y también el milagro de las noches en que brotan de las aguas profundas las sirenas, las hadas, las princesas, las doncellas de túnica raída pero aún más hermosas que su reina.

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