Oda al Himen, Sharon Olds

image001

No sé en qué momento naciste

dentro mío cuando estaba adentro de mi madre.

Quizá cuando los músculos involuntarios se estaban armando

como gelatina rosa. Me encanta pensar en tí en aquel entonces,

tan completo, tan inmune, tanto tú como el clítoris a salvo

como la vida dentro de la cual habitaban.

Tendrían que haber matado a mi madre y a mí

para agarrar a cualquiera de ustedes dos.

La amo en este momento, esa fortaleza enorme alrededor mío,

la cabeza de la matrona alrededor de la suave carne de mi cabeza de señorita.

No sé quién te inventó para que conserves el interior de una chica limpio

y bien cubierto. Querida pared, querida compuerta, querido broche,

querida puerta, no una gatera ni una puerta giratoria

sino una piñata de una sola vez, la sangre saliendo en serie.

¿Cuántas partes del cuerpo fueron hechas para ser destruidas alguna vez?

El más profundo y agonizante placer esperando del otro lado.

¿Fuiste un hueso duro de roer, no? Te tomaste tu trabajo

muy seriamente. Nunca sentí un dolor tan puro como ése.

Fuiste la mujer que el mago corta al medio.

Estaba tan orgullosa de tí. Parecía que te convertías al menos

en una copa del más brillante ingrediente arterial. Y qué suerte tuvimos

tú y yo de que pudiéramos elegir cuándo y con quién y dónde y por qué.

Afelpado, alfiletero, violáceo revestimiento de un cajón de tesoros.

Estabas de alguna manera un poco relacionado con las estatuas que lloran.

Eras el corazón de San Valentín. Sucedió sobre la alfombra de un living

que nos prestaron. Pero yo me sentí como si estuviéramos en los bosques

de Diana la cazadora, él y yo y tú juntos, o como si estuviéramos

en un lugar donde el magma del centro del mundo ascendiera

desde el fondo del océano. Gracias por tu vida y muerte. Gracias

por las chicas que caminaban delante mío arrojándome tus pétalos escarlata.

Pasarían años hasta que me casara o pudiera llevar para alguien

dentro mío un pequeño himen bebé cerca de los huevos con otros ínfimos

hímenes dentro suyo. Pero tú me llevaste hacia la vida de una mujer.

Fuiste una especie de madre de sangre para mí. Primero me mantuviste cerca

por dieciocho años y después me soltaste.

.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s