Otra sirena, David Lagmanovich

tumblr_nl5zrtpNH61qhh6mno1_1280Los hombres que miraban por las ventanas del café quedaron atónitos.

Mujeres hermosas pasaban a cada instante —era esa hora del día— pero aquella joven quitaba el habla. Esbelta, elástica, no mostraba nada y sugería todo. Se había detenido al otro lado de la calle, justo frente al café, como esperando a alguien. Un coro de silbidos admirativos surgió del edificio de Correos, cuyos empleados se interesaban más en los sucesos de la calle que en su trabajo. Hasta que alguien notó que no se alcanzaban a divisar sus pies. De las rodillas para abajo, las piernas estaban envueltas en una especie de túnica. Sin embargo, nada desmerecía la belleza sobrenatural del rostro ni los contornos del cuerpo, adivinado a través de las vestiduras.

Una fuerte ráfaga de viento interrumpió el hechizo. Al apartar la tela, surgió en lugar de las piernas la cola escamosa. Entonces se desató con fuerza la lluvia y en ella se disolvió la imagen de la sirena, restituida a su elemento, feliz en el agua que se batía sobre la ciudad.

 

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