Bienvenidos pájaros, Alexandra Domínguez

pajaros_Tú no has nacido para la muerte, ¡inmortal pájaro!… John Keats

He visto una luz posada sobre la línea en que respira un pájaro y he visto al niño cuya palabra azul nombra el canto en cuya respiración lo que dibujo es pájaro de Persia, pájaro de piedra, pájaro de Perse. He visto a los pájaros que emigran, a los pájaros de tinta que salen de los túneles y vuelan al papel del cielo, y allí a semejanza de su voz permanecen en el entorno de los ángeles. He visto pájaros conmovidos por la irrealidad del blanco entrar en los papeles del invierno donde vive la tempestad de Turner. Y he visto en lo que he visto la misericordia real de lo imaginario, pájaros dibujados por la mano zurda de los naturalistas, pájaros rojos descendiendo sobre el trigal de los concilios, pájaros de las limosnas y pájaros de la importancia sobre los grandes silencios de la duración. He visto pájaros en los lienzos donde permanecen para siempre los gritos, pájaros de Munch en las barandillas de la cabeza de Evardv, pájaros de Goya en la madrugada de los fusilados donde ladran sus lámparas heridas los perros de la consolación. En todo lo que he visto me han visto los pájaros, en Versailles los pájaros que a Versailles llevan una gota de ámbar antiguo, los diminutos pájaros de las constelaciones que encienden fogatas en las islas de Patinir, los que beben las gotas de brea en las alambradas y hacen florecer el laurel de las interrogaciones en los jardines de Klee. He visto a esos pájaros, he pintado esos pájaros hasta adentrarlos en mí, hasta anidarme con ellos en los espacios futuros de lo que ha de ser verdadero. He visto lo que nunca se sabe de un pájaro, el mapa que llevan en el pecho, el silabario de la conversaciones entre los muertos y las estrellas, he visto a todos los pájaros del universo sobre el tejado de albahaca de las sinagogas, a los pájaros durmientes que brotan del violín de nieve de Chagall. He pintado esos pájaros, les he puesto saliva de Ana Karenina para que respiren en el amor, les he dado migas de linterna para que busquen a Mandelstam. La necesidad de los pájaros cruza cada mañana el horizonte de mis bastidores, van hacia La Meca a teñir de amarillo las alcobas de la tiniebla, cruzan las estepas de Mongolia con una pestaña de caballo en el pico. Los pájaros que he visto viven en los lienzos de lino, traen semillas de violetas en el corazón, guían de regreso a la felicidad los trenes con destino a Liberia. Los pájaros que digo dicen palabras al oído, van a Pekín y se acuestan con el emperador, van a Roma y escriben los epitafios de quienes no han nacido para morir. He visto pájaros en el Louvre y he visto pájaros en la aldea donde nació mi padre, pájaros zen y pájaros sufís, pájaros sobre la cruz de Tápies y solitarios pájaros destinados a la salvación por San Juan de la Cruz. He pintado abismos, esferas, laberintos, he dibujado seres y consultado manchas, he visto lo que he visto: adiós naturalezas muertas, bienvenidos pájaros.

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