Amor oceánico, Esteban Dublin

BB9El Océano Atlántico se había enamorado. Cada atardecer esperaba ansioso a que una jovencita con la que se había obsesionado sacara su cámara y empezara a tomarle fotografías. El Atlántico posaba para ella bajando el oleaje y enfrentando la brisa con ahínco. Con timidez llegaba a la orilla donde ella se sentaba y se sentía vivo cuando tocaba sus pies descalzos. Un día, sin embargo, su musa apareció con un atractivo cartagenero a sus orillas y, muerto de celos, arreció contra ambos hasta arrastrarlos mar adentro. Nadie volvió a ver al joven, pero algunos aseguran que, al atardecer, muy cerca de la playa, suele aparecer una hermosa sirena.

 

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