El Caos, Jim Sagel

Navajo_winter_hoganSegún los navajos,
el Primer Hombre y la Primera Mujer
estaban colocando las estrellas
en la manta del cielo
cuando Coyote se les acercó a hurtadillas.
Los miró un rato,
maravillándose con el cuidado
que ponían en fijar cada estrella
en su propio lugar.
Pero como nunca se contenta

con sólo mirar,
Coyote tuvo que meter la nariz
en los asuntos celestiales
de la Primera Pareja.

Coyote ya había perdido su pelo fino
a causa de ese mismo vicio.
Un día halló a los castores
jugando a la baraja
e insistió en que lo dejaran jugar con ellos.
Pronto perdió todo su dinero,
así que apostó su propio pelo.
Cuando lo perdió también, se soltó llorando,
pues le daba mucho frío así desnudo.
Fue un llanto tan triste que les dio lástima
a los cuervos que acabaron por usar brea
para pegarle pedazos de lana y plumón viejo
por todo el cuerpo.

Era de esperar que Coyote
también quisiera jugar con las estrellas.
Antes de que el Primer Hombre
y la Primera Mujer lo supieran,
Coyote agarró con los dientes
una orilla de la manta celestial
y la sacudió, desparramando las estrellas
por todo el cielo.

Al querer imponer orden al universo,
el hombre sólo engendra más caos.
Siempre lo han sabido los navajos.
También lo sabe Coyote.