Salmo cuarto: Las mortajas, W. S. Merwin

1. Frank Eugene

Ella hizo para él un techo con sus manos

con la voz de él tejió

los muros para detener el viento

pintó las ventanas con sus sueños

cada una con su reino

y las puertas eran espejos diseñados

desde sus ojos

pero al abrir él se había ido

ida la visión

ido

el testigo

Ella hizo para él una jaula de deseos

él ayudó mientras pudo

proveyó largo tiempo

y seguro ayudó con las tareas más arduas

pero al abrirla

Ella hizo para él una red de acuerdos

donde él pudiera tener un sitio

como un ojo en sus venas

un universo en sus horas

lo colmó de lágrimas

con las lágrimas de ambos

pero al abrir él se había ido

ida

la petición

Ella hizo para él una caja de cierta madera dulce

que sabía que él añoraba desde su niñez

en las esquinas se alzaron columnas que ella pintó como humo

diseñó una estrella en el interior de la tapa

pero al abrirla

Ella hizo para él una cama como tienen los hados

en las palmas del recién nacido

pero allí no reposan

han resucitado

pero al abrirla él

se había ido

idos la risa y el llanto

Construyeron para él una cerca con nombres

cada uno con su historia

como sus propios dientes

lo acusaron

en sus oídos

pero él tenía otros

al abrir los ecos hasta los ecos él

se había ido

Crearon para él un arca de un único árbol y

sitios construidos para él dos de cada

especie

pero antes de llegar la lluvia él

se había ido

idas las leyes de las manos

ida la noches de las venas

idas las pugnas en los templos

y todos los rostros del cielo