Manejando a través del infierno, Charles Bukowski

trafico1La gente está exhausta, infeliz y frustrada, la gente es

amarga y vengativa, la gente está engañada y temerosa,

la gente es iracunda y mediocre

y yo manejo entre ellos en la autopista y ellos

proyectan lo que les han dejado de sí mismos

en su manera de manejar.

Algunos más odiosos, algunos más disimulados

que otros.

A algunos no les gusta que los pasen, e intentan

evitar que otros lo hagan.

Algunos intentan bloquear los cambios de carril.

Algunos odian los autos más nuevos, más caros.

Otros en esos autos odian los autos más viejos.

La autopista es un circo de emociones

chiquitas y baratas, es

la humanidad en movimiento, la mayoría

viniendo de un lugar que

odia

y yendo a otro lugar que odia todavía

más.

Las autopistas nos enseñan en qué

nos hemos convertido y

muchos de los choques y muertes son la colisión

entre seres incompletos, entre vidas penosas

y dementes.

Cuando manejo por las autopistas veo el alma de

mi ciudad y es fea, fea, fea: los vivos han

estrangulado

su corazón.